PP y Vox limitan su acuerdo en el Senado al reparto electoral: sin grupo propio para los de Abascal ni cesión de senadores

2026/10/27

PP y Vox han sellado finalmente un acuerdo para blindar la mayoría de la derecha en el Senado frente a la coalición de PSOE y Frente Amplio, si bien el pacto ha obligado a ambos partidos a rebajar algunas de sus aspiraciones iniciales. El entendimiento se limita finalmente al reparto electoral y a priori no altera la configuración institucional de la Cámara Alta. Tras semanas de negociaciones, tanto PP como Vox han dejado por el camino algunas concesiones. No habrá grupo parlamentario propio para Vox derivado de este entendimiento ni cesión de senadores autonómicos por parte de los populares para reforzar la representación de los de Abascal. Esta última fue la vía a la que apuntó Alberto Núñez Feijóo como la predominante sobre la mesa de negociación si Vox renunciaba a presentarse en determinadas provincias. 

Finalmente, el acuerdo definitivo se limita al reparto de candidaturas y a la coordinación electoral en este sentido. Una de las peticiones de Vox fue que el PP renunciase a presentar candidatura en circunscripciones donde nunca había logrado representación en el Senado. A pesar de que Feijóo afirmó que dicha opción estaba "desactualizada", finalmente Génova ha terminado aceptando retirarse por completo de Guipúzcoa, Girona y Tarragona, tres provincias donde sus expectativas electorales eran reducidas o históricamente inexistentes. A cambio, el PP incorporará en sus candidaturas a aspirantes propuestos por Vox que concurrirán como "independientes" en el segundo o tercer puesto de las listas en las seis provincias donde la formación de Santiago Abascal no se presentará. Estas son las principales concesiones asumidas por los populares para cerrar un acuerdo que ambas formaciones consideran clave para apuntalar la mayoría de la derecha en la Cámara Alta. 

Los de Abascal también han tenido que rebajar sus exigencias: entre las demandas que plantearon figuraba que el PP les cediese algún senador por designación autonómica para incrementar su representación en la Cámara Alta y acercarse al umbral de diez escaños necesario para constituir grupo propio. Esa fórmula ya permitió a Vox contar con los cinco escaños de los que actualmente dispone. Sin embargo, el acuerdo finalmente alcanzado no contempla ninguna cesión de este tipo.  Aun así, en Génova no descartan facilitar ese deseo de Vox tras los comicios si finalmente los de Abascal no alcanzan por sí solos el mínimo exigido para constituir grupo parlamentario propio.

Además de las seis provincias en las que Vox renunciará por completo a concurrir, la formación de Santiago Abascal reducirá su presencia en otras catorce circunscripciones al presentar un único candidato en lugar de los tres habituales. 

Se trata de Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. "En estas provincias el votante de PP podrá escoger a los tres candidatos del PP y el de Vox tendrá la opción de escoger al candidato de Vox y adicionalmente a dos de la lista del PP", explicó el secretario general del PP, Miguel Tellado, en una rueda de prensa que se retrasó mientras ambas formaciones ultimaban los últimos detalles del acuerdo. En las veintitrés provincias restantes, Vox y PP concurrirán con normalidad, por lo que cada formación presentará a sus propios aspirantes. Génova considera que esta coordinación con Vox permitirá al bloque de la derecha mejorar sus resultados en varias circunscripciones e incluso aspirar a lograr los cuatro senadores en juego en provincias como Murcia y Almería, dos territorios donde Vox mantiene una fuerte implantación electoral.

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Con estos cálculos, los de Abascal sumarían dos senadores más y alcanzarían un total de siete escaños en la Cámara Alta. Estarían, por tanto, a solo tres del mínimo de diez parlamentarios exigido para constituir grupo propio, en caso de que no lograse representación adicional en otras circunscripciones. El PP ha contado esta última legislatura con una holgada mayoría absoluta en la Cámara Alta, con nueve asientos por encima de ese umbral, y aspira a conservar una posición similar tras el 29 de noviembre. En caso de cumplirse dicho escenario, fuentes populares dejan la puerta abierta a facilitar que Vox tenga una bancada propia en el Senado. Una vez constituidas las Cortes, los grupos deben registrarse en los cinco días hábiles siguientes y el PP podría ayudar a los de Santiago Abascal mediante la cesión temporal de senadores, una práctica que históricamente han utilizado distintos partidos para permitir la constitución de grupos parlamentarios. De hecho, durante la actual legislatura el PSOE cedió senadores al PNV, que contaba con cinco y necesitaba alcanzar el mínimo exigido, así como a Junts y Sumar, cuyos representantes acabaron integrándose en los grupos Vasco, Plural e Izquierda Confederal, respectivamente. 

El secretario general, Miguel Tellado, defendió este lunes que el entendimiento entre dos partidos que, como ambos se esfuerzan en subrayar, "son muy diferentes", tiene como objetivo "proteger una mayoría de centro derecha en el Senado frente a los movimientos de la izquierda radical para arrebatársela". Gracias a este acuerdo, añadió, "el PSOE y sus socios, no sólo van a perder la mayoría en el Congreso, sino que también se van a quedar con las ganas de aspirar a lograrla en el Senado". Acostumbrada durante décadas a mayorías holgadas del PSOE o del PP, la Cámara Alta afronta ahora unas elecciones en las que unos pocos escaños pueden resultar decisivos para alcanzar —o impedir— la mayoría de tres quintos a la que aspira el bloque de PP y Vox.

Dicha mayoría reforzada resulta clave para participar en la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y el Consejo de Administración de RTVE. De hecho, la coalición 'Senado de Progreso', formada por el PSOE y Frente Amplio, aspira a arrebatar al PP la mayoría absoluta en la Cámra Alta para poder ejercer de contrapeso ante una eventual mayoría de derechas en el Congreso y disponer de capacidad de influencia en las futuras renovaciones institucionales pendientes. Más allá de estos nombramientos, el Senado también proporciona un poderoso altavoz desde el que presionar al Gobierno o a la oposición durante toda la legislatura.