El Lehendakari, Imanol Pradales, ha realizado este sábado un llamamiento a todos los vascos a impulsar unidos el euskera y, convencido de que los avances no vendrán de "la imposición", apela a "fomentar el apego emocional positivo" a la lengua vasca y a "ligarla con la libertad, la convivencia, la creatividad y las nuevas oportunidades". "Queremos alentar el orgullo compartido de un pueblo que cuida su lengua, y eso nos interpela a todos, seamos euskaldunes o no", asegura.
En un artículo en LinkedIn, Pradales lamenta las polémicas en torno al euskera de los últimos meses. "Han situado a nuestra lengua en el ámbito del conflicto y no es bueno. Algunos siguen diciendo que el euskera se impone, en perjuicio del castellano. Sí, en perjuicio de la cuarta lengua a nivel mundial", apostilla.
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Por contra, recuerda que "otros denuncian que el euskera es atacado desde todas partes, levantando trincheras y definiendo enemigos". "Hay otros que siguen repartiendo etiquetas. El último ejemplo lo hemos tenido en la PAU, humillando públicamente a algunos menores de edad que han intentado hablar en euskera en la televisión", censura.
Por último, señala que "algunos opinan, ante cualquier paso, que se 'destruyen' los consensos de 1982". "El que siempre sale perdiendo en esta enmarañada situación es el euskera", advierte.
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El Lehendakari cree, "con calma y sosiego, que, ante esta polémica y este conflicto", hay que "levantar la mirada e impulsar una reflexión y un debate de otro nivel". "Muchas veces decimos con orgullo que el euskera es una de las lenguas más antiguas de Europa y que es un tesoro y un patrimonio de todos. Junto a eso, debemos recordar necesariamente que el euskera es una lengua minorizada sin normalizar, a pesar de que en la Comunidad Autónoma Vasca sea oficial", destaca.
Por ello, pregunta: "¿Qué debemos hacer hoy para que tenga futuro?". Para encontrar respuestas, considera que "podría ayudar mirar atrás". "Soy de Mamariga, un barrio de Santurtzi. De pequeño no se oía euskera en las calles de nuestro pueblo. Hacíamos la vida exclusivamente en castellano, para hacer recados, coger el autobús o jugar entre amigos. También en casa el castellano era nuestra lengua. Éramos una familia castellana, como otros miles y miles", apunta.
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No obstante, subraya que su madre y su padre, "como otros miles y miles de padres, tuvieron una cosa clara: ofrecer a sus hijos la posibilidad de aprender euskera". "Estoy seguro de que tenía una razón principal para tomar esa decisión, abrir nuevas puertas para nosotros, abrir un espacio para el futuro que ellos tuvieron cerrado durante demasiados años. Y así, me euskaldunicé", relata.
A su juicio, hay que ser "conscientes de la importancia que aquellas elecciones tuvieron en el futuro del euskera y ponerlas en valor". "Miles y miles de personas que no eran ni iban a ser vascófonas hicieron una libre y consciente elección por el euskera. Gracias a estas decisiones, estamos donde estamos", añade.
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Imanol Pradales remarca que ahora un millón de personas saben euskera en Euskadi y, entre los jóvenes de 16 a 24 años, tres de cada cuatro, algo que "parecía imposible hace casi 50 años". Sin embargo, afirma que, "más allá del conocimiento, hoy el gran reto del euskera está en su uso y en saber responder a los profundos y rápidos cambios sociales".
Pradales alude a su discurso de investidura hace dos años, cuando dijo que "el proceso de revitalización del euskera necesitaba un nuevo impulso". "Los cambios sociales, tecnológicos, comunicativos y de estilo de vida han cambiado profundamente las condiciones para avanzar en la revitalización de nuestra lengua minorizada. Hoy, la gran pregunta es: ¿cómo un pueblo pequeño como el nuestro puede seguir revitalizando su lengua minorizada en el siglo XXI?", insiste.
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Aunque mantiene que nadie tiene "una respuesta completa y segura", destaca que sí hay conciencia de que "es necesario, entre otras cosas, que quienes saben euskera utilicen el euskera entre sí; que tenga mayor presencia en nuevos espacios; que cada vez más gente lo sienta como propio, sea cual sea su lengua materna; fomenten el apego emocional positivo; o que los migrantes se acerquen a nuestra lengua, interiorizando que juegan un papel fundamental en la revitalización del euskera".
SUMANDO FUERZAS
Con el fin de cumplir con los nuevos objetivos, el Lehendakari apuesta por "abrir nuevos caminos, colaborando y sumando el máximo de fuerzas". "Nosotros hemos puesto en marcha un proyecto de diálogo y colaboración: 'Jauzia Gara (Somos el salto)'. Es la plaza que el Gobierno Vasco ha abierto para todos los ciudadanos y agentes para trabajar y dibujar conjuntamente el nuevo impulso que necesita el euskera", precisa.
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Según asevera, su Ejecutivo tiene "claro que al reto de país del euskera no se le puede responder tan solo a través de la política lingüística o los proyectos de las instituciones". "Precisamente, por provenir de un entorno castellano, sé que los avances del euskera no van a ser, en ningún caso, consecuencia de la imposición. Todo lo contrario, van a ser consecuencia de la capacidad para crear compromiso, ilusión y emociones positivas y para aunar voluntades. El siguiente salto del euskera lo daremos como sociedad, o no lo daremos", resalta.
Tras reiterar que "existen resistencias y discursos contra el euskera", ha llamado a "escucharles y tratar de comprender sus razones". "Pero, junto a esto, debemos fomentar la escucha y el diálogo, para transmitir que el euskera es de todos y que el euskera nos necesita a todos. De hecho, la tarea moral y política de todo euskaldun es hacer lo que debemos para dejar la lengua que hemos recibido a las generaciones futuras, sin caer en la desesperación", enfatiza.
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El Lehendakari admite que "hay motivos para alarmarse y preocuparse", pero también considera que se vive "un nuevo renacimiento en el campo de la creación en euskera: en la música, nos vemos capaces de llenar estadios; en lo audiovisual, hemos visto películas pensadas y creadas en euskera que triunfan en el Festival de San Sebastián o en los Goya; o en la literatura, donde estamos viviendo uno de los momentos de mayor producción y difusión de la historia". "Sobre esa base queremos construir el siguiente paso", sostiene.
Imanol Pradales se remonta a hace 50 años, cuando pueblo vasco "supo ligar el euskera a valores como libertad, democracia, esperanza y futuro". "Era época de cambios profundos, todo iba a una velocidad vertiginosa, pero identificábamos al euskera con valores positivos. Es cierto que también hicimos meteduras de pata como sociedad: hicimos del euskera un símbolo, con todas las consecuencias que ello conlleva. En aquellos años a veces parecía más importante decir en castellano 'estoy a favor del euskera' que hablarlo. No idealicemos el pasado desmesuradamente", manifiesta.
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En su opinión, "hay una realidad que está por encima de todo esto y que construimos entre todos: el compromiso de miles de ciudadanos que no eran euskaldunes". "Nos ha llegado la hora de volver a hacerlo. Queremos avanzar en ese camino, ligando el euskera con la libertad, la convivencia, la creatividad y las nuevas oportunidades. Es decir, queremos alentar el orgullo compartido de un pueblo que cuida su lengua, y eso nos interpela a nosotros, seamos euskaldunes o no", defiende.
A través de la iniciativa "Jauzia Gara (Somos el salto)", anima a todos los vascos a unirse en la misma dirección, "construyendo, innovando y creando en colaboración, ligando el euskera a valores positivos, para que, además de estadios, el euskera llene los patios de los colegios, conversaciones de bar o plazas de los pueblos". "Porque el euskera es de todos y todos debemos cuidarlo y fomentarlo", concluye.