
Rodrigo Paz Pereira, presidente de Bolivia, llegó a Lima para participar en la toma de mando de Keiko Fujimori, quien asumirá la presidencia de la República para el periodo 2026-2031.
Al dirigirse a la prensa, el dignatario altiplánico subrayó la relevancia de una agenda bilateral compuesta por tres ejes principales, orientados a estrechar los vínculos entre ambas naciones.
“Vengo con una agenda que no solo implica estar presente en la asunción, sino también abordar temas bilaterales de comercio“, reveló el jefe de Estado.
A su llegada al Congreso peruano, el mandatario presentó los lineamientos que guiarán el vínculo con el nuevo gobierno peruano y la importancia de avanzar en proyectos conjuntos.
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“En primer lugar, buscamos retomar la agenda de Ilo. También está en discusión la agenda Guaqui-Puno, que contempla una nueva conexión ferroviaria que permitirá a Perú facilitar su salida hacia el Pacífico y, al mismo tiempo, hacia Brasil y la hidrovía”, indicó Paz.

Además, reiteró el interés del gobierno boliviano en potenciar el uso del puerto de Chancay, operado por la estatal china Cosco Shipping, ubicado al norte de Lima y que permite conectar con Asia en 23 días.
“Como tercer punto, trabajamos en la zona norte para conectar el puerto de Chancay con nuestro departamento de Pando, lo que permitirá unir Brasil con Perú. Bolivia se encuentra justo en el centro”, aseveró.
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De otro lado, el presidente boliviano se refirió a la lucha contra el crimen organizado y el contrabando en la zona de frontera, y consideró que la cooperación binacional será determinante para enfrentar estos desafíos y garantizar la seguridad en ambos lados.
“No hay que olvidar que en su momento, Bolivia y Perú conformaron un país confederado, por lo que no será un problema trabajar de buena manera con la presidenta”, expresó.

Finalmente, Paz consideró que a la nueva presidenta del Perú “no se le debe definir ideológicamente, sino por los resultados que logre en momentos difíciles, en conjunto con la democracia”.
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“Sudamérica enfrenta un peligro hemisférico para nuestras democracias y, hoy más que nunca, los gobiernos elegidos por nuestros pueblos deben defender sus constituciones. Ser de derecha o de izquierda es secundario; lo fundamental es que todo se resuelva dentro de la democracia y nada fuera de ella”, sentenció.
Pero, ¿de qué tratan estos tres ejes? El primero de ellos apunta a la reactivación y fortalecimiento del puerto de Ilo, en el sur de Perú. Este puerto es una alternativa clave para el comercio exterior boliviano, ya que facilita el acceso directo al océano Pacífico.
Bolivia, que tradicionalmente depende de puertos chilenos, busca ampliar el uso de Ilo para exportar e importar bienes. El puerto ya se utiliza para el tránsito de carga boliviana, aunque su potencial aún está lejos de ser aprovechado al máximo.
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En cuanto al Guaqui-Puno, el segundo eje contempla el desarrollo de un corredor ferroviario que uniría el altiplano boliviano con el sur peruano, facilitando la conexión logística y el intercambio comercial y turístico.
El proyecto prevé una línea férrea entre Guaqui y Puno, atravesando el lago Titicaca y potenciando la integración regional. Esta iniciativa permitiría a Bolivia diversificar sus rutas de salida y aprovechar mejor las oportunidades de comercio con Perú y otros países de la región.
Finalmente, el interés de Bolivia por el puerto de Chancay es conocido, ya que se trata de una infraestructura moderna al norte de Lima, operada por la estatal china Cosco Shipping.
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Inaugurado en 2024 con una inversión inicial de 1.300 millones de dólares, el puerto de Chancay tiene capacidad para recibir embarcaciones de hasta 24.000 TEUs y conecta directamente con Asia en solo 23 días.
En 2025, el terminal movilizó cerca de 400.000 TEUs, consolidándose como uno de los principales puntos logísticos de la costa del Pacífico sur y abriendo nuevas oportunidades de integración para Bolivia a través del corredor bioceánico.