Los proverbios chinos han sabido ganar popularidad por su facilidad de explicar ideas a través del uso de metáforas. Una fórmula que se ha extendido hasta nuestros días y que algunas personas pueden llegar a utilizar como guía para usarla en su vida diaria.
Por ejemplo, del que platicaremos en esta ocasión trata sobre cómo la felicidad de las personas no se sustenta gracias a las cosas materiales o a la inmediatez de las cosas. Más bien, refiere sobre cómo nos relacionamos con los demás. En particular, si quieres ser feliz un día o toda tu vida.
"Si quieres ser feliz por una hora, échate una siesta. Si quieres ser feliz por un día, ve a pescar. Si quieres ser feliz por un año, hereda una fortuna. Si quieres ser feliz toda la vida, ayuda a alguien más".
Como recogen desde Mitre, este proverbio nos habla sobre diferentes niveles de felicidad. Lo más fácil para conseguirla es dormir una siesta, ya que nos da placer inmediato, pero pasajero. Por su parte, la pesca puede ser con base en una experiencia y conseguir una herencia es algo a mediano plazo aunque a base de factores externos.
Sin embargo, ayudar a los demás podría dar felicidad a largo plazo durante tu vida. Esto gracias a una idea que conecta con el concepto de bienestar eudaimónico, una forma de felicidad que no depende de las gratificaciones inmediatas, sino del sentido y el propósito que las personas encuentran en sus acciones.
De hecho, desde el punto de vista psicológico, el proverbio apunta a que el bienestar individual está estrechamente relacionado con el entorno social. Un análisis publicado por Psychology Today distingue dos formas de entender la felicidad. Por un lado, el bienestar hedónico, enfocado en la búsqueda de placeres como el dinero y la fama.
Al contrario, se encuentra el bienestar eudaimónico, aquel que prioriza aspectos como el propósito de vida, la conexión con otras personas y el servicio a la comunidad. Y es que muchas veces consideramos ser felices como una serie de momentos emocionantes o divertidos, pero que al final no duran mucho.
"Las personas en sociedades más materialistas con frecuencia informan sentirse menos realizadas, a veces incluso más deprimidas. La felicidad eudaimónica cambia el enfoque del placer personal a algo más grande, porque dar a los demás puede aumentar el bienestar más allá de lo que experimentamos al gastar dinero en nosotros mismos".
Sumado a ello, un estudio de Science Daily encabezado por la investigadora de la Universidad de Columbia Británica, Elizabeth Dunn, encontró que las personas que destinaron una cantidad de dinero a beneficiar a otros reportaron niveles de felicidad más altos que quienes utilizaron ese mismo recurso para sí mismas.
De esta manera, la ciencia refuerza esta relación entre la generosidad y el bienestar emocional. Claro está, tampoco quiere decir que debamos gastar dinero en otros todo el tiempo. Al final, cualquier forma de ayudar puede contribuir a esta felicidad. Incluso gestos como escuchar, ofrecer compañía o enseñar algo en lo que eres experto.
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