El príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, regresarán a Gran Bretaña después de estar seis años viviendo en Estados Unidos, una decisión que desencadenó un largo período de relaciones tensas con el rey Carlos III, los príncipes de Gales y que ahora genera una serie de dudas respecto a sus intenciones, seguridad, entre otros.
Se espera que los duques de Sussex y sus dos hijos, el príncipe Archie, de siete años, y la princesa Lilibet, de cinco, se trasladen a Reino Unido este mes. Según informó la prensa británica, la familia vivirá en una residencia privada, no perteneciente a la realeza, en las afueras de Londres, pero planea mantener su casa en California y otra propiedad en Portugal.
Harry y Meghan abandonaron Gran Bretaña en 2020 rompiendo con la familia real, lo que dio pie a polémicos debates públicos sobre la raza, la monarquía y el papel de la prensa sensacionalista.

No está claro por qué decidieron volver ahora. Uno de los motivos podría ser el diagnóstico de cáncer de Carlos III, que se produjo a principios de 2024, y Harry ha señalado que le encantaría reconciliarse con su familia. “La vida es preciosa”, dijo a la cadena BBC el duque de Sussex en 2025. “No sé cuánto tiempo más le queda a mi padre”.
Desde entonces, Harry y Carlos, de 77 años, parecen haber superado sus diferencias. Ambos se reunieron para tomar el té en la residencia londinense del rey en septiembre, y el mes pasado, Harry y Meghan se reunieron con Carlos y la reina Camila. Para esa visita, llevaron a Archie y Lilibet, que no habían visto a su abuelo en varios años.
El diario The Telegraph señaló que el rey fue informado del deseo de los duques de regresar a Gran Bretaña el fin de semana pasado. Sin embargo, el monarca también dejó claro que su condición de miembros de la realeza sin funciones oficiales y de particulares permanecería inalterada, de acuerdo con los deseos que habían expresado anteriormente.
Una fuente dijo al diario The New York Times que los hijos de Harry y Meghan habían sido matriculados en la escuela a tiempo para comenzar sus estudios en septiembre. No está claro cómo será la vida profesional de la pareja.

“Quieren que sus hijos crezcan como ciudadanos británicos tanto como estadounidenses”, dijo a The New York Times, Ed Owens, historiador de la realeza. “Quieren que sus hijos asimilen la tradición, la cultura, la historia y el legado del país de su padre”.
En cuanto al dinero, se especula que no deberían tener problemas porque su patrimonio neto ronda los 60 millones de dólares y aún mantienen un contrato con Netflix.
Un tema que ha generado dudas es su seguridad. En el pasado, Harry acusó al Palacio de Buckingham de impedir el regreso de su familia al país al negarse a proporcionarles protección armada. En diciembre, se informó que el asunto estaba siendo revisado, pero no está claro qué tipo de seguridad tendrá la familia en Gran Bretaña. El primer ministro, Andy Burnham, dijo el jueves que las medidas de seguridad del duque y la duquesa de Sussex a su regreso a Gran Bretaña son un “asunto privado”.
El primer ministro se negó a pronunciarse sobre si la pareja recibiría protección financiada por los contribuyentes mientras estuviera en el país.
Controversias
En enero de 2020, los duques anunciaron que se “retirarían” de sus funciones reales de alto rango, lo que dejó a la entonces monarca Isabel II y a la casa real completamente desconcertados.

Tras un período de revisión de su situación de 12 meses, se trasladaron a Estados Unidos al año siguiente, y la entonces monarca confirmó que la pareja no “continuaría con las responsabilidades y obligaciones que conlleva una vida de servicio público”.
Isabel II, que murió en 2022, dejó claro que los duques no podían mantener una actitud ambivalente respecto a sus deberes reales mientras, al mismo tiempo, buscaban oportunidades comerciales, indicó el diario The Telegraph.
“Todos podemos dedicar nuestra vida al servicio de los demás. El servicio es universal”, respondieron entonces los duques de Sussex.
En mayo de 2025 sufrieron otro revés, cuando Harry perdió una demanda contra el gobierno en relación con el nivel de seguridad al que él y su familia tenían derecho. Había estado intentando revocar una decisión que rebajó su nivel de seguridad después de que dejara de ser un miembro activo de la realeza, y sus abogados alegaban que había recibido un “trato inferior” y que había sido “discriminado”.

Sin embargo, un juez superior dictaminó que su “sentimiento de agravio” por la decisión relativa a su seguridad no era motivo suficiente para una apelación.
Posteriormente, The Telegraph reveló que un acosador conocido se acercó a pocos metros del duque de Sussex en dos ocasiones distintas durante una de sus visitas a Reino Unido.
Un miembro del personal privado del duque reconoció a la mujer y le bloqueó el paso para impedir que se acercara. No había presencia policial en el evento al que asistió.
The Telegraph explicó que, hasta el momento, este acuerdo “a medida” ha resultado en que el duque reciba una protección policial mínima o nula en la mayoría de sus visitas. En caso de un incidente fuera de los terrenos reales, su equipo de seguridad privada solo podría llamar a los servicios de emergencia (marcando el número 999) y esperar una respuesta rápida.
Al duque se le retiraron sus títulos militares honoríficos, pero ha seguido apoyando a varias organizaciones benéficas. La pareja cree haber demostrado que el modelo de “medio dentro, medio fuera” funciona, dijo el diario.

A todo esto se suma que tras irse a vivir a Estados Unidos, los duques hicieron una serie de acusaciones incendiarias que sacudieron a la familia real hasta sus cimientos.
Sugirieron que miembros de alto rango de la familia real eran racistas por hacer preguntas sobre el color de la piel de su hijo no nacido. La duquesa de Sussex también reveló que había tenido pensamientos suicidas y problemas de salud mental tras unirse a la familia real.
En una entrevista televisiva de 2019, dijo que unos amigos británicos le habían advertido antes de casarse con el príncipe Harry que los tabloides destruirían su vida, y describió la forma británica de lidiar con las emociones como “probablemente muy dañina”.
En una entrevista para una revista en 2022, afirmó que “nunca sería capaz de llevar y recoger a los niños del colegio” en Gran Bretaña “sin que se convirtiera en una sesión fotográfica real”.

Otro punto conflictivo es la relación con el príncipe Guillermo, que sigue profundamente fracturada. Se cree que ambos no se hablan desde hace años. Tanto el príncipe como la princesa de Gales se sienten profundamente traicionados por las revelaciones vertidas en las memorias del duque, Spare, y en diversas entrevistas televisivas.
Catherine Mayer, autora del libro Divide y vencerás: Las mujeres de la realeza y sus batallas, afirmó a The New York Times que, basándose en su silencio público y su negativa incluso a reunirse con Harry, parecía que Guillermo “no estaba preparado para arreglar las cosas, que no tenía el nivel de confianza necesario para hacerlo”.
“Tanto Guillermo como Harry deben estar cargando con el trauma de su infancia, y eso complicará sus reacciones ante cualquier cosa”, añadió.
Encuestas recientes han demostrado que la opinión pública en general tiene una imagen negativa de los duques de Sussex. Un 58% ve a Harry de esa manera y en el caso de Meghan Markle ese índice sube al 65%. En cambio, a Guillermo solo un 16% lo ve de forma negativa y a Kate, un 13%.
Sin embargo, Harry y Meghan siguen siendo populares entre las generaciones más jóvenes de Gran Bretaña. “En ese sentido, parte del optimismo que pueda surgir de esta medida podría repercutir también en la monarquía, en un momento en que sigue teniendo dificultades para conectar con los jóvenes”, dijo Owens a The New York Times.