Racing y Boca protagonizaron un clásico de alta intensidad que terminó en igualdad 1 a 1 en el Estadio Presidente Perón. Por la sexta fecha del Torneo Clausura 2026, ambos equipos regalaron un espectáculo electrizante, de ida y vuelta constante, pero carecieron de la puntada final en el complemento para romper la paridad en una noche cargada de emociones y polémicas.
El partido comenzó con las pulsaciones a mil. Apenas a los 5 minutos de juego, tras un tiro de esquina favorable a la Academia, el árbitro detuvo las acciones a instancias del VAR para revisar un agarrón lícito en el área chica. Tras la confirmación de la pena máxima y la amonestación para el defensor xeneize Ayrton Costa, llegó el primer estallido de la noche.A los 8 minutos, Marcos Rojo se paró frente a la pelota con absoluta templanza. El experimentado zaguero central, con pasado en Boca, sacó un remate certero que dejó sin opciones al arquero Álvaro Montero. El gol significó el desahogo de Rojo ante su exequipo y el 1-0 parcial para los dirigidos por Juan Pablo Vojvoda, todo bajo la atenta mirada de Rodrigo de Paul, quien siguió el clásico desde uno de los palcos preferenciales. Racing había comenzado mejor que su rival y lo hacía notar en el resultado.
Boca no acusó el golpe del gol tempranero y empezó a manejar los hilos del mediocampo mediante la sociedad entre Leo Flores y Tomás Aranda. La recompensa para la visita llegó sobre los 27 minutos del primer tiempo. Flores frotó la lámpara y habilitó con precisión quirúrgica a Miguel Merentiel; la “Bestia” controló, eludió a su marcador dentro del área y definió con jerarquía para estampar el 1-1 definitivo ante el esfuerzo estéril del arquero local.
El segundo tiempo mantuvo la tónica física y el ritmo vertical. Racing intentó lastimar con el empuje de sus laterales y generó peligro forzando un total de 5 tiros de esquina, pero chocó contra una sólida zaga central xeneize.
Boca, por su parte, apostó a las réplicas rápidas y finalizó el encuentro con 15 remates totales, aunque apenas 3 de ellos fueron con dirección al arco.
No fue bueno el segundo tiempo o, mejor dicho, no tuvo la dinámica ni la ambición en ambos equipos que el primero. Fue más normal, como casi todos en este fútbol argentino de mil equipos, mil partidos y la mayoría de ellos muy aburridos. Fue uno más que solo por ser clásico tuvo algo de emoción hasta el pirazo final.
Con este reparto de puntos en Avellaneda, la Academia corta una seguidilla irregular en el ámbito local y buscará aceitar piezas de cara a las próximas jornadas. Por el lado del Xeneize, el punto le permite alcanzar las 6 unidades en el certamen y estirar su racha positiva sumando en condición de visitante.
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