Vivek Ramaswamy se ha convertido en uno de los grandes villanos de la campaña de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Republicano, multimillonario y aliado de Donald Trump, aspira a gobernar Ohio en los comicios del 3 de noviembre.
Pero el último ataque contra su rival demócrata, la médica Amy Acton, ha provocado el rechazo incluso de dirigentes de su propio partido. Ha utilizado como munición electoral los abusos sexuales que ella sufrió de niña.
Hasta el actual gobernador republicano de Ohio ha exigido retirar el anuncio contra Acton. Ramaswamy se niega: mantiene su plan de invertir cuatro millones de dólares en difundirlo y, además, cuenta con el respaldo expreso de Donald Trump.
De Harvard al trumpismo
Ramaswamy nunca ha ocupado nunca un cargo electo. Nació en Cincinnati en 1985, hijo de inmigrantes indios. Es hindú, estudió en un colegio católico y se formó en las universidades más exclusivas del país: Biología en Harvard y Derecho en Yale. Allí trabó amistad con JD Vance, el actual vicepresidente.
Hizo fortuna como inversor y empresario farmacéutico. En 2014 fundó Roivant Sciences, una empresa biofarmacéutica que compraba derechos sobre medicamentos que otras compañías habían dejado de desarrollar. Su negocio consistía en retomar esas investigaciones e intentar llevar los tratamientos al mercado.
Una de sus grandes apuestas, un fármaco contra el alzhéimer, fracasó en 2017. La compañía, no obstante, sí ha conseguido sacar adelante otros medicamentos. Lo que ha elevado el patrimonio personal de Ramaswamy a los 2.300 millones de dólares.
Su camino hacia la política empezó con una cruzada contra el progresismo empresarial. En 2021 publicó Woke, Inc., un libro en el que atacaba a las compañías que incorporaban objetivos de diversidad o climáticos a sus decisiones. Defendía que debían concentrarse en ganar dinero para sus accionistas.

Vivek Ramaswamy apoyado por Donald Trump en un mítin de Ohio.
REUTERS/Kevin Lamarque
Después cofundó Strive, una gestora de inversiones que convirtió ese discurso en reclamo para atraer inversores. En 2023 se lanzó a las primarias republicanas para la Casa Blanca prometiendo llevar más lejos el programa de Trump.
Propuso recortar un 75% la plantilla federal, retirar la ayuda a Ucrania y condicionar el voto de los jóvenes de 18 a 24 años a aprobar un examen cívico o cumplir seis meses de servicio militar o de emergencias.
También es amigo de difundir teorías de la conspiración. Sugirió, sin pruebas, que agentes federales habían organizado el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Su estilo combina provocación y ataques personales. En enero de 2024 quedó cuarto en la primera votación de las primarias, en el estado de Iowa. Abandonó la carrera y respaldó a Trump.
Tras la victoria de Trump, fue designado para codirigir junto a Elon Musk el proyecto de recortes de la Administración conocido como DOGE. Su salida se anunció el 20 de enero de 2025, el día de la investidura, después de varios roces con Musk.
Había irritado además a sectores trumpistas al defender la contratación de extranjeros cualificados y afirmar que la cultura estadounidense premiaba la mediocridad. Después anunció su candidatura a gobernador de Ohio.
La infancia convertida en arma
Precisamente es ahí, frente a su rival Amy Acton, donde ha demostrado su falta de escrúpulos. La historia familiar que el republicano utiliza contra ella era pública mucho antes de estas elecciones.
En 2019, Acton ya había relatado una infancia de casa en casa, en la que llegó a vivir en una tienda de campaña. También contó que había sufrido abusos sexuales a manos de su padrastro, el marido de su madre biológica.
El caso llegó a la Policía en 1978, cuando Acton tenía 12 años, después de que su padre biológico denunciara los abusos. El padrastro fue detenido y acusado formalmente de violación, pero huyó antes del juicio y fue declarado prófugo. Acton y su hermano salieron de la custodia materna.
La candidata cuenta que su madre se puso del lado de su padrastro y no hizo nada para protegerla. Su hermano asegura que siguió casada con él hasta su muerte. Acton afirma que no ha vuelto a verla desde aquella época.
Ahora la campaña de Ramaswamy ha recurrido a esa mujer, Donna Arthur, para desacreditar a su hija. En un vídeo de un minuto, Arthur niega que Acton viviera en una tienda de campaña y asegura que ha mentido toda su vida. También cuestiona su capacidad para gobernar: "No puede ayudaros si ella misma necesita ayuda".
The estranged mom of Amy Acton, the Democratic nominee for Ohio governor, just called her daughter a liar and urged people not to vote for her. What the ad leaves out: Acton and her brother were removed from their mother’s custody after Acton accused her stepfather of sexual abuse at 12. Her mother stayed married to him.
— The Recount (@therecount) October 20, 2026
El anuncio no menciona expresamente los abusos sexuales. Utiliza a la madre para poner en duda el relato de infancia de su hija, sin explicar el motivo de la ruptura entre ambas.
El hermano de la candidata, Philip Stearns, ha respondido con otro anuncio. Cuenta que Amy soportó la peor parte del maltrato para protegerlo. Acton acusa además a Ramaswamy de aprovecharse de su madre, una mujer mayor que, a su juicio, no está bien.
In a new ad responding to a conservative attack featuring his estranged mother, Phil Stearns, Amy Acton’s brother, slams Vivek Ramaswamy for politicizing their childhood abuse. "Shame on Vivek. The contempt he has for Amy is the contempt he has for Ohio. He's not fit to lead." https://t.co/y7tw8aUZwn
— Heartland Signal (@HeartlandSignal) October 21, 2026
El anuncio comenzó a circular sin que se supiera quién estaba detrás. La campaña de Ramaswamy evitó aclararlo hasta el martes, cuando reconoció que lo había producido. El candidato asegura que no conoce personalmente a Arthur y que no la pagó por participar.
Pero el entorno dice otra cosa. Aseguran que antes de difundirlo probaron el vídeo con votantes abiertos a cambiar de opinión y obtuvieron buenos resultados. Esa respuesta animó a la campaña a invertir cuatro millones de dólares en emitirlo en televisión y plataformas digitales. Su director de campaña cree que puede ser el golpe que hunda la candidatura de la demócrata.
Los republicanos se dividen
El anuncio ha abierto una fractura en el Partido Republicano en la recta final de la campaña. Sus críticos temen que despierte simpatía por Acton, aleje a votantes —especialmente a mujeres— y termine perjudicando a otros candidatos del partido.
Uno de ellos es Jon Husted, senador por Ohio, que también afronta unas elecciones muy disputadas. Su escaño puede ser decisivo para el control del Senado. "Yo no habría emitido ese anuncio", ha dicho. La autoridad electoral del estado ha recibido quejas y revisa si el vídeo infringió alguna norma.
El reproche también es moral. La republicana Lydia Mihalik, responsable de Desarrollo en el Gobierno de Ohio, lo ha expresado así: "No tengo que estar de acuerdo con la política de Amy Acton para creer que explotar el trauma de su infancia está mal". Nikki Haley, rival de Ramaswamy en las primarias de 2024, ha sido más tajante hablando del candidato: "Es una mala persona".

Donald Trump saluda a Vivek Ramaswamy.
REUTERS/Kevin Lamarque
Hasta el gobernador republicano Mike DeWine ha pedido retirar el vídeo y ha defendido la honestidad de Acton, con quien trabajó durante la pandemia. Como antiguo fiscal en casos de violación, ha reivindicado la obligación de proteger a las víctimas. Su condena tiene, sin embargo, un límite: mantiene su apoyo electoral a Ramaswamy. "No voy a cambiar mi respaldo", ha aclarado.
El vicepresidente Vance, en cambio, ha defendido abiertamente el anuncio. En un acto de campaña celebrado este miércoles en Cincinnati, pidió a los republicanos que dejaran de "lloriquear" por el vídeo y se concentraran en ganar las elecciones. Lo justificó sosteniendo que los demócratas habían empleado "todos los trucos sucios" contra Ramaswamy.
Donald Trump también ha cerrado filas con Ramaswamy. El miércoles aseguró que no sabía nada del anuncio. Un día después ha pedido que siga emitiéndose y ha tachado a Acton de "deshonesta e incapaz". "¿Quién no utilizaría un anuncio así? Yo lo haría", ha escrito en su red social, Truth Social.
El presidente ha cargado además contra DeWine por exigir su retirada. Lo ha acusado de querer que gane una demócrata.
Sin embargo, el riesgo electoral ya era elevado antes de la polémica. Ramaswamy y sus aliados han destinado más de 120 millones de dólares a publicidad, más del triple que sus adversarios, sin conseguir una ventaja clara en las encuestas. Algunos sondeos lo sitúan incluso por detrás de Acton en un estado donde Trump ganó por once puntos en 2024.
Ahora, algunos republicanos temen que el ataque empeore todavía más sus posibilidades. Y hay quien considera que, después de recurrir al trauma de su rival para intentar derrotarla, perder sería un desenlace más que merecido.