(BUENOS AIRES).- Los bombones helados de yogur griego, frutilla y chocolate se posicionan como una de las recetas más prácticas para estas jornadas de calor: no necesitan horno, se preparan con pocos ingredientes y se guardan directamente en el freezer. El postre propone un interior frío y cremoso con una cobertura fina de chocolate que se quiebra al primer bocado, ideal para tener a mano cuando aparecen las ganas de comer algo dulce después de la cena.
Los ingredientes para aproximadamente 10 unidades son simples: 300 gramos de yogur griego natural, 150 gramos de frutillas, una cucharada de miel o endulzante a gusto, una cucharadita de esencia de vainilla y 150 gramos de chocolate amargo. Dos opcionales suman textura y crocancia: una cucharadita de aceite de coco y dos cucharadas de almendras o maní picado.
El paso a paso básico es directo. Primero se lavan las frutillas, se les retiran las hojas y se cortan en trozos pequeños. Después se mezclan con el yogur griego, la miel y la esencia de vainilla. Con una cuchara se forman pequeñas porciones sobre una bandeja cubierta con papel manteca —no hace falta que sean perfectas, el aspecto irregular les da un aire más casero— y se llevan al freezer durante aproximadamente dos horas o hasta que estén completamente firmes. El chocolate amargo se derrite a baño María o en microondas en intervalos cortos, los bombones se pasan rápidamente por él y vuelven al freezer unos 15 minutos.
Los trucos para que queden cremosos
La elección del yogur hace la diferencia. Lo ideal es usar un yogur griego espeso, porque contiene menos líquido y permite conseguir un centro mucho más cremoso. Si el yogur disponible es demasiado líquido, se puede colocar un rato sobre un colador cubierto con un lienzo limpio para retirar parte del suero. Para la cobertura, una cucharadita de aceite de coco mezclada con el chocolate logra una capa más fluida y fina, que se endurece prácticamente de inmediato. Otro detalle no menor: los bombones deben estar muy fríos al momento de bañarlos.
Quienes busquen recetas proteicas pueden potenciar la mezcla con dos cucharadas de leche en polvo descremada, queso cottage previamente procesado, más yogur griego, una cucharada de proteína en polvo sabor vainilla o mantequilla de maní. En el caso de la proteína en polvo, conviene agregarla poco a poco para evitar que la mezcla quede demasiado espesa. También existe una versión rellena: antes de congelar, se suma media cucharadita de mantequilla de maní en el centro de cada porción, se cubre con más yogur y, al morderlos, aparece un corazón cremoso que combina especialmente bien con el chocolate y la frutilla.
La receta admite varias combinaciones de sabor: yogur con banana, yogur con arándanos, frambuesa con chocolate amargo, coco con chocolate, mango con yogur o yogur con mantequilla de maní y banana. También funciona una mezcla de frutos rojos congelados. Para el baño, un chocolate amargo con alto porcentaje de cacao da un sabor más intenso; el semiamargo también rinde, y la cobertura con leche ofrece un resultado más dulce. Antes de que el chocolate endurezca, se pueden sumar toppings como maní tostado, pistachos, coco rallado, chocolate blanco rallado, frutilla deshidratada o una pizca de sal en escamas.
Para conservarlos, basta un recipiente hermético en el freezer, separando las capas con papel manteca para que no se peguen. Antes de comerlos conviene dejarlos reposar entre cinco y diez minutos a temperatura ambiente, para que el interior recupere una textura más cremosa. Fáciles de preparar con anticipación y con muchas variantes posibles, estas recetas se convierten en una buena alternativa para tener siempre guardada en el freezer.