El debate por la reforma política volverá a activarse en el Senado en septiembre. La jefa de la bancada oficialista en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, destrabó las conversaciones con los sectores dialoguistas tras el reclamo de la senadora Edith Terenzi (Chubut) para fijar una fecha de tratamiento al proyecto de Ficha Limpia. La estrategia del Ejecutivo contempla discutir en un solo paquete la Ficha Limpia junto con la supresión de las elecciones primarias.
En la Casa Rosada sostienen que el eje central de la iniciativa pasa por eliminar las PASO con el argumento de evitar que el Estado financie las internas partidarias. La propuesta del Gobierno busca devolver a las agrupaciones la potestad de definir sus candidaturas, suspender el financiamiento público de las campañas —manteniendo solo los aportes para el funcionamiento institucional— e introducir cambios en la composición jurídica de los partidos, exigencias de afiliaciones, límites a los aportes extranjeros y modificaciones en la elección del Parlasur.
El titular de la comisión, Agustín Coto, retomará el cuarto intermedio dispuesto el 13 de mayo pasado, cuando los bloques de la UCR y del PRO solicitaron desdoblar el capítulo de Ficha Limpia. Ese apartado modifica la Ley de Partidos Políticos e impide que personas condenadas por delitos dolosos en segunda instancia compitan como candidatas. Coto prevé convocar a los senadores para evaluar todos los proyectos electorales presentados, sin descartar la citación de especialistas.
Proyectos en carpeta y la búsqueda de mayorías
La Libertad Avanza (LLA) busca acelerar la agenda legislativa en la Cámara Alta, donde también descansan iniciativas como el super-RIGI, los cambios a la Ley de Biocombustibles, la Reforma a la Ley General de Sociedades y los próximos ingresos de la Reforma a la Carta Orgánica del Banco Central junto a la Ley de Inocencia Fiscal. Sin embargo, la reforma del sistema electoral resulta prioritaria para la Mesa Política que encabeza la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El oficialismo enfrenta un escenario complejo para reunir los votos necesarios. El artículo 77 de la Constitución Nacional exige mayoría absoluta para modificar el régimen electoral: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado. Con 21 senadores propios, LLA depende de los 10 integrantes del bloque radical y los tres del PRO.
Las bancadas aliadas ya adelantaron su rechazo a la supresión de las primarias. El jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, presentó una propuesta para transformarlas en optativas, pero en su espacio ratificaron que no aceptarán eliminarlas de manera definitiva.
Ante las exigencias parlamentarias, Bullrich evalúa la posibilidad de avanzar en dictámenes separados si no logra consenso sobre el texto completo. La falta de acuerdo con los gobernadores provinciales mantiene en suspenso el desenlace de la votación, en un intento que repite las gestiones de 2024 —cuando el punto fue retirado de la Ley Bases— y de 2025, momento en que el Congreso solo accedió a suspender las primarias por ese período electoral.