
Tres hombres quedaron imputados este viernes por el homicidio de Mario Andrés Forquera, cuyo cuerpo apareció desnudo hace dos semanas en un predio de Senillosa. La víctima había salido de su casa el 5 de julio y nunca más se supo de él.
El caso comenzó como una búsqueda de persona desaparecida pero luego del hallazgo la investigación paso a caratularse: homicidio agravado con alevosía y ensañamiento. El mismo día que las autoridades descubrieron el cuerpo, tres adultos de 38, 39 y 45 años fueron identificados mediante allanamientos y quedaron detenidos.
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Según la información del Ministerio Público de la Acusación (MPA), todo ocurrió entre la noche del 4 de julio y la madrugada del 5, en un predio ubicado en la zona del Parque Industrial de Senillosa, propiedad de uno de los imputados, identificado como R.J.C.
La víctima de 46 años se encontraba allí junto a los tres acusados y otro hombre, consumiendo alcohol y drogas, pero la situación se descontroló cuando R.J.C. acusó a Forquera de haber robado un taladro.
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En el relato, las fiscales Guadalupe Inaudi y la asistente letrada Agustina Jarry, indicaron que este y otro más, identificado como D.A.Z., golpearon a Forquera, lo redujeron, lo desnudaron y le quitaron el celular. Luego, según precisó la fiscal Inaudi, “lo encañonaron colocándole una escopeta en la boca” y le provocaron heridas con dos armas blancas en las piernas y el abdomen.
Lo que siguió fue una secuencia de violencia extrema, ya con el tercer imputado D.E.D.L. participando. Herido y atado de pies, los hombres lo arrastraron hasta los corrales de cerdos del mismo predio y “lo arrojaron dentro del primer chiquero para que muriera en ese lugar”, según la acusación. Además, no dejaron que la cuarta persona que estaba presente intentara ayudarlo.
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Para las autoridades, Forquera logró escapar de los corrales por eso su cuerpo fue hallado el 3 de agosto cerca de uno de estos a unos 340 metros de las casillas del lugar entre la vegetación, detallaron. Estaba en avanzado estado de descomposición dado que llevaba 26 días allí, y su identidad debió confirmarse mediante un estudio dactiloscópico.

La familia denunció la desaparición de Forquera el 8 de julio tres días después de que se fuera del domicilio ubicado en el pasaje Montañes 1406 de Neuquén capital. Durante semanas, la Policía provincial realizó rastrillajes y difundió su imagen en redes sociales, sin resultados.
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Habían publicado el 18 de julio un aviso de búsqueda en el que detallaba las características del hombre junto a una fotografía: 1,60 metros de altura, tez morena, cabello rapado y contextura delgada. Según el comunicado, lo vieron por última vez entre las 00:15 y las 00:30 del 5 de julio, con campera roja, pantalón de jean azul y borcegos marrones. En ese momento, la investigación quedó a cargo de la Comisaría 2° y la Fiscalía de Homicidios.
Fue el hallazgo de su ropa en la zona del criadero lo que orientó la búsqueda hasta el lugar donde finalmente apareció el cuerpo.
Tras los resultados de la autopsia —que confirmaron la presencia de elementos compatibles con un homicidio—, el MPF ordenó siete allanamientos simultáneos en domicilios de la ciudad y en la localidad de Senillosa. En esos procedimientos fueron detenidos los tres imputados. Las tareas investigativas incluyeron análisis de comunicaciones telefónicas y revisión de cámaras de seguridad.
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La acusación fue presentada ante el juez de garantías Luciano Hermosilla en la Ciudad Judicial de Neuquén. Las representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) solicitaron seis meses de prisión preventiva para los tres detenidos aunque el magistrado concedió la medida, aunque la redujo a cuatro meses.
El juez Hermosilla también fijó un plazo igual para que la investigación avance y dispuso la prohibición para los imputados de intimidar testigos por cualquier medio durante ese período.
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