(BUENOS AIRES).- El Bayer Leverkusen empezó a seguir de cerca a Tomás Aranda, una de las joyas de Boca, aunque por ahora no hubo oferta formal ni negociaciones abiertas. La dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme ya monitorea el interés del club alemán y mantiene el control absoluto de la situación.
Aranda es un volante ofensivo que viene de firmar una de las irrupciones más destacadas del último semestre. Su crecimiento dentro del plantel fue tan marcado que incluso llegó a meterse en el radar de la Selección Argentina, un salto que potenció la atención de los observadores europeos. “Tomás Aranda, un juvenil que viene teniendo un crecimiento muy marcado dentro del plantel. Es volante ofensivo. Fue una de las irrupciones más destacadas del semestre.”
El seguimiento del Leverkusen es concreto, aunque todavía no se tradujo en un contacto formal. Desde Alemania lo tienen en carpeta para este mercado o para una ventana futura, un movimiento típico de la Bundesliga: captar talento joven sudamericano, desarrollarlo y después transferirlo a las grandes potencias del continente. En los últimos mercados, varios juveniles de Boca despertaron interés en Europa y Alemania fue un destino recurrente, una liga que suele anticiparse a otros equipos en la apuesta por futbolistas de la región.
Riquelme y el Consejo de Fútbol ya fijaron una postura clara para estos casos. Las prioridades son no negociar apurados, defender el patrimonio del club y evaluar ofertas solo si son importantes. La falta de una propuesta en firme le da a Boca el control de la situación, pero en la dirigencia saben que este tipo de sondeos puede escalar rápido cuando el jugador tiene proyección internacional. El propio Riquelme sigue el tema de cerca y la orden es no moverse hasta que aparezca algo concreto.
Mientras tanto, Aranda continúa su desarrollo en el club. El volante ofensivo se ganó un lugar en la consideración del cuerpo técnico y su nombre empezó a sonar cada vez más fuerte en las juveniles de la Selección. Ese doble escaparate —el rendimiento en Boca y la exposición con la celeste y blanca— es lo que aceleró el interés desde Europa.
La novedad reabre un dilema conocido: ¿conviene vender ahora para capitalizar el pase o sostener al jugador hasta que se consolide y multiplique su valor? Por ahora la decisión es esperar. El contexto ayuda: al no haber una oferta formal sobre la mesa, Boca no tiene urgencias y puede manejar los tiempos a su favor. Pero si el interés del Leverkusen se transforma en una propuesta concreta, el escenario cambiará de inmediato.
Boca mantiene el control y no piensa regalar a una de sus piezas más valiosas. Mientras no llegue una oferta importante, Aranda seguirá blindado en el club y enfocado en lo que viene, con la mira puesta en seguir sumando minutos y consolidarse en la Primera.