(BUENOS AIRES).- «Soy hincha de Tigre porque Don Torcuato pertenece a Tigre.» Así lo explicó Juan Román Riquelme en una entrevista de 2006, cuando contó que su padre le había transmitido ese cariño. La declaración generó discusiones durante años y fue utilizada para poner en duda su identificación futbolística, aunque él la vinculó con su infancia y su familia.
En el relato, su padre aparece como quien le transmitió la simpatía por Tigre y lo acostumbraba a mirar los partidos de un equipo que le gustaba. «Soy hincha de Tigre porque Don Torcuato pertenece a Tigre. Mi viejo me hizo hincha de Tigre y me hacía ver a un equipo que me gustaba mucho. Nos gustaba verlo», contó Riquelme. Don Torcuato era el lugar donde creció, y la mención enlazaba esa referencia con una costumbre compartida entre padre e hijo. El vínculo con el Matador no nació durante su etapa profesional ni respondía a una diferencia con Boca.
La entrevista se realizó en 2006, cuando el mediocampista jugaba en Villarreal, en España. Para entonces, Riquelme ya era una figura identificada con Boca, pero reconocía también el afecto por Tigre que su padre le había transmitido. La explicación no presentaba esa simpatía como una renuncia a su condición de hincha xeneize: para él, el vínculo familiar con Tigre coexistía con su relación con Boca. Esa distinción ayuda a entender por qué una frase de afecto familiar podía ser utilizada para cuestionar su identidad futbolística.
En septiembre de 2011, cuando todavía vestía la camiseta azul y oro, Riquelme volvió a declararse hincha de Tigre y elogió su juego: «Soy hincha de Tigre y es el equipo que mejor juega», expresó. El conjunto atravesaba un buen momento bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena, quien había sido compañero suyo en Boca. El comentario combinó su simpatía personal con una valoración del funcionamiento futbolístico del equipo en ese período.
La discusión tomó un cariz político durante la campaña electoral de Boca de 2019. Daniel Angelici utilizó el vínculo de Riquelme con Tigre para cuestionar su identificación con el Xeneize, en una disputa que se desarrolló en un clima político tenso. La anécdota sobre su infancia quedó incorporada a una controversia más amplia, con Juan Román Riquelme involucrado como parte de la oposición.
Riquelme integró la lista opositora encabezada por Jorge Ameal, y las elecciones de Boca terminaron con la victoria de Ameal y Pergolini. El exfutbolista sostuvo su postura y avanzó con la oposición durante el proceso electoral. La discusión sobre su vínculo con Tigre quedó así asociada a una disputa dirigencial en la que también se cuestionaba su condición de hincha de Boca.
Pese a la controversia, Riquelme manifestó públicamente su identificación con Boca. Su trayectoria como jugador, los títulos que consiguió y su relación con los hinchas lo convirtieron en uno de los máximos ídolos de la institución. La simpatía por Tigre, transmitida por su padre, convivió con ese vínculo y, según explicó, no equivalía a cambiar de camiseta.