
El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, generó una emergencia en Pereira, así como en otras ciudades del país.
Las labores de rescate y la situación humanitaria provocaron un cruce de mensajes entre Rodrigo Lara, ministro del Interior, y Gustavo Petro, expresidente de Colombia.
Rodrigo Lara comunicó que, tras una reunión del Puesto de Mando Unificado (PMU), la crisis persiste. Indicó que hay cerca de 260 desaparecidos y personas bajo escombros. El ministro señaló que los 165 colegios de Pereira están dañados y solo 15 podrían reanudar clases si reciben reparaciones urgentes.
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El funcionario resaltó que 58 mil niños están sin clases. Planteó la necesidad de educación virtual y pidió recursos como tabletas, planes de datos y centros wifi mientras se reconstruyen las escuelas.
Gustavo Petro criticó el manejo de la emergencia. En una publicación, afirmó: “Todavía hay gente viva bajo los escombros y por eso el alcalde de Pereira no puede desalojar a los rescatistas colombianos (sic)”.
Petro también acusó a las autoridades de reemplazar rescatistas por retroexcavadoras. Comparó el uso de maquinaria con la situación en Gaza y señaló: “No sea bruto: primero es la vida que los negocios inmobiliarios (sic)”.
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La respuesta de Rodrigo Lara fue categórica. El ministro acusó a Petro de fomentar la confrontación y rechazó sus insinuaciones.
“Cada día que pasa caes un poco más hondo en los sótanos más profundos de la infamia política (sic)”, escribió Lara. Agregó: “Insinuar que matamos gente bajo los escombros y mezclar Pereira con Gaza es de una procacidad, una vulgaridad y una vileza inédita (sic)”.
El jefe de la cartera del Interior reafirmó que las autoridades siguen trabajando en el terreno. “Mientras los gobiernos en el terreno seguimos en la labor de salvar vidas, tú, acostado en tu casa, sigues buscando odio (sic)”, expresó.
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La emergencia en Pereira continúa, con desafíos en rescate y reconstrucción educativa, mientras las diferencias políticas suman tensión al escenario local.

El sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026 en San José del Palmar, Chocó, dejó 289 personas fallecidas y más de 185.000 afectadas, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
Fue uno de los eventos sísmicos más graves en la historia reciente de Colombia, con impacto en 15 departamentos y 450 municipios. Las autoridades mantienen activos los protocolos de emergencia y asistencia.
La Ungrd informó que 120.238 familias resultaron afectadas. El último balance, actualizado la mañana del 16 de agosto, indica 4.187 personas heridas. Aún continúan desaparecidas 143 personas, mientras que los equipos de rescate han logrado salvar a 354 en las áreas más golpeadas.
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En las zonas rurales, las labores de búsqueda enfrentan dificultades por las restricciones en las comunicaciones y los retos logísticos para llegar a las comunidades aisladas.
En cuanto a viviendas, 127.557 sufrieron daños y 26.945 quedaron destruidas. Además, colapsaron 66 edificios. La infraestructura pública tampoco escapó a los daños: 285 centros de salud, 2.838 escuelas, 3.782 centros comunitarios, 407 carreteras, 92 acueductos, 44 puentes vehiculares y 12 peatonales presentan afectaciones. Cinco aeropuertos se vieron comprometidos, dificultando el traslado de ayuda y personal especializado.
El terremoto también afectó a los animales. Se han rescatado 510 y 822 presentan diversas afectaciones. Autoridades han desplegado operativos para atender a mascotas y animales de producción.
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Los organismos de socorro y la Ungrd siguen evaluando los daños y prestando apoyo a la población. El monitoreo continúa, mientras se diseñan nuevas estrategias para la atención y recuperación en los territorios más perjudicados.