La relación de abandono de un padre a su hija, el reencuentro posterior entre ambos 13 años después y su nueva situación —él, como director de cine despótico y exalcohólico; ella, como actriz apesadumbrada por el abuso de poder de su superior— protagonizan El ser querido, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen (As bestas), protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo.
Tras su paso por Cannes 2026, la película aterrizaba el pasado 26 de agosto en España, donde está cosechando un gran éxito de crítica y taquilla. Con motivo de ello, son muchos los que se han pronunciado sobre este título, aunque ninguno de forma tan sorpresiva como el director Álex de la Iglesia, quien se deshacía en elogios y apuntaba a que la historia se parece mucho a la de su propia vida.
"El ser querido es apabullante. Es tan buena a tantos niveles que me cuesta explicarlo. Al margen de que me implique personalmente hasta el punto de pensar que se han basado en mi propia vida, el trabajo de Rodrigo es tan enorme que me obliga a desmerecer todo lo que he visto anteriormente sobre 'cine sobre cine', explicaba en su cuenta de Instagram.
"Sorogoyen ya me parecía uno de los grandes, pero después de ver su última película solo puedo decir con calma: eres extraordinario. Gracias por ayudarme a entender mi vida", agregaba el director de El día de la bestia y Balada triste de trompeta.
De esta forma, la parte más cinematográfica sería en la que Álex de la Iglesia se ha sentido identificado con la película por su retrato del mundo del cine y de las relaciones personales que se establecen en torno a él.
'El ser querido': reacciones del cine español
Su mensaje provocaba la respuesta de otras grandes figuras de la cinematografía española. Entre ellos se encuentran los de Santiago Segura ("Aunque no lo dejes muy claro, me atrevo a intuir que te ha gustado algo"), Carlos Bardem ("Es un peliculón") o David Pareja ("Qué ganas de verla").
Esteban Martínez, interpretado por Bardem, es un director de cine repleto de contradicciones y obsesiones, marcado por las dificultades de dedicarse al séptimo arte, sus problemas con el alcohol en el pasado y una vida personal conflictiva. De hecho, uno de sus arranques de ira en pleno rodaje, y sin entrar en spoilers, provoca que todos los que están a su alrededor decidan plantarse ante él.
Por su parte, Bardem reconocía estos días en una entrevista a CINEMANÍA que, el lado más perverso y de abuso de poder de Esteban, lo encontró en la figura de un director en los años 90. "Yo viví una de esas situaciones en los 90, cuando la figura de poder siempre estaba ostentada por un hombre y hacía uso de ese poder a base de la fuerza, del grito y de la fisicidad. Había una especie de aprobación general, de que esto era normal. Gracias a Dios hemos evolucionado en ese aspecto y ya sabemos que eso no es normal. De hecho, es anormal y hay que denunciarlo. Hay que ser consecuentes con las personas que están detrás", defiende el actor.
Por lo pronto, la película aún tiene un gran recorrido estos meses, mientras que el nombre de Javier Bardem ya suena en la quiniela de los Oscar 2027.