Durante años, la Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) permitió a algunos trabajadores elevar considerablemente la pensión que recibirían al jubilarse. Ahora, las nuevas reglas restringen esa posibilidad.
El Consejo Técnico del Seguro Social aprobó el acuerdo en una sesión extraordinaria el 10 de octubre. El documento se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 21 de octubre y entró en vigor al día siguiente. La decisión abrió un debate sobre las facultades del organismo para establecer estos cambios: legisladores de oposición cuestionaron su legalidad y plantearon si una modificación de este alcance debía pasar primero por el Congreso.
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Las críticas también apuntan a las finanzas del sistema de pensiones. Especialistas consultados en radio advierten que el cambio responde a la falta de recursos, pero consideran que limitar la Modalidad 40 es insuficiente para resolver el problema de fondo.
La Modalidad 40 permite a quienes dejaron de trabajar formalmente continuar sus aportaciones al IMSS por cuenta propia, acumular semanas de cotización y aumentar el salario base que se toma en cuenta para calcular su pensión. Aplica a quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, bajo la Ley del Seguro Social de 1973.
Un ejemplo ilustra el mecanismo: un trabajador con un salario de 30,000 pesos mensuales podía, durante los últimos cinco años antes de jubilarse, elevar su salario de cotización hasta el tope de 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalente a cerca de 88,000 pesos mensuales. Con ello, una pensión que de otra forma sería de 20,000 pesos podía alcanzar entre 40,000 y 50,000 pesos mensuales, de acuerdo con el ejemplo expuesto por la analista financiera Maricarmen Cortés en Radio Fórmula.
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El nuevo acuerdo restringe esa posibilidad. Quienes se incorporen bajo las nuevas reglas solo podrán cotizar con el último salario registrado al dejar su empleo formal, más una UMA, equivalente a unos 3,566 pesos adicionales al mes. Las personas inscritas antes del 22 de octubre conservan sus condiciones hasta que concluya el periodo contratado, aunque persisten dudas sobre lo que ocurrirá cuando busquen renovarlo.

Carlos Ramírez Fuentes, socio y codirector de Integralia Consultores y expresidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, explicó en entrevista con Enrique Acevedo, en Radio Fórmula, que la decisión responde a una situación financiera complicada para el instituto.
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“Esto claramente es por una situación financiera difícil del Seguro Social”, afirmó.
José Yuste, economista y columnista, coincidió en el diagnóstico durante una conversación radiofónica con Azucena Uresti. Al preguntarle si la medida obedecía a la falta de recursos, respondió: “Esa es la alerta. Yo creo que se le está acabando el dinero al Seguro Social. Es clara la alerta”.
Ramírez Fuentes precisó que, según su explicación, las pensiones de la generación de la Ley de 1973 son cubiertas por el gobierno federal, no directamente con los recursos propios del IMSS. El gasto en pensiones representa ya una cuarta parte del gasto total del gobierno federal, sostuvo, y la proporción continúa en aumento.
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El especialista también relacionó el ajuste con la negociación salarial que el instituto cerró ese mismo día con su sindicato, que contempló un incremento de 8% para sus trabajadores. “Sin duda, está vinculado”, afirmó. Sin embargo, aclaró que restringir la Modalidad 40 solo reduce parcialmente el gasto pensionario y no resuelve el problema financiero de fondo.
Para el especialista, la Modalidad 40 no es el principal problema financiero del Seguro Social. El origen de las presiones que describió está en el Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los propios trabajadores del instituto, un sistema que, según sus cifras, sostiene a 400,000 empleados y consume 200,000 millones de pesos al año.
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“De ese nadie habla”, señaló.
Ramírez Fuentes calificó el ajuste a la Modalidad 40 como “una pequeña aspirina” frente a ese problema y cuestionó lo que considera una contradicción en la política de pensiones del gobierno federal.
Como ejemplo, citó la reducción de la edad de retiro para los trabajadores al servicio del Estado, aprobada el año anterior tras las presiones del magisterio. Según el especialista, esa medida costará “mucho más de lo que iba a costar la Modalidad 40”.
También mencionó los cambios al régimen de pensiones de la Comisión Federal de Electricidad durante el sexenio pasado como otro ejemplo de decisiones que, a su juicio, incrementan el gasto pensionario mientras se restringen las condiciones para los trabajadores de la generación de 1973.
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“El problema es que no es parejo, no hay una visión unificada respecto a cómo enfrentar el problema grave que enfrentamos en México de las pensiones”, afirmó.
El especialista describió además una “injusticia intergeneracional”: México, dijo, destina proporcionalmente más recursos a sus adultos mayores que a sus jóvenes, pese a ser todavía un país demográficamente joven.
No obstante, defendió la reforma de pensiones de 1995 que dio origen al sistema de cuentas individuales administradas por las Afores. “Si no se hubiera hecho, el país estaría quebrado, quebrado materialmente”, sostuvo.

José Yuste planteó otro ángulo sobre la utilidad del esquema: la posibilidad de compensar las consecuencias de que algunas empresas registraran a sus trabajadores ante el IMSS con un salario inferior al que realmente percibían.
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Según explicó, algunas compañías reportan remuneraciones menores, incluso equivalentes al salario mínimo, para reducir las cuotas patronales, aunque el trabajador reciba un ingreso considerablemente mayor.
“Al final, tú te querías pensionar y tu pensión no era real, era con salario mínimo. La Modalidad 40 te ayudaba a esto, a compensarlo, y la están quitando”, afirmó.
Con las nuevas reglas, el salario de cotización queda sujeto al último registrado al concluir el empleo formal, más el margen previsto en el acuerdo. Esto puede limitar la posibilidad de mejorar la base de cálculo de una pensión cuando el salario reportado por la empresa era inferior al ingreso real del trabajador.
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Yuste describió a los afectados como una generación atrapada entre dos sistemas. Según explicó, quienes se pensionan actualmente bajo las primeras Afores pueden recibir apenas 30% de su salario, pues se retiraron con condiciones de ahorro distintas a las que se establecieron posteriormente.
La Modalidad 40, sostuvo, era una herramienta que permitía a algunos trabajadores compensar esa diferencia.
Los especialistas consultados coincidieron en que el ajuste fue sorpresivo. Ramírez Fuentes señaló que no había indicios públicos de que el IMSS preparara un cambio de esta magnitud. Calculó que el universo de personas potencialmente afectadas se ubica entre uno y dos millones.
Maricarmen Cortés afirmó que el instituto ya había frenado de facto las nuevas inscripciones desde agosto, meses antes de la publicación formal del acuerdo en el Diario Oficial de la Federación. “Ya la estaban planeando cambiar y se hicieron pato y no aceptaron nuevas contrataciones”, relató.
La analista también señaló que las nuevas reglas dejan fuera a los trabajadores independientes que buscaban incorporarse a la Modalidad 40 para completar sus semanas de cotización o mejorar su futura pensión.
“Ese sí es muy injusto. Ni siquiera con una UMA más, ni siquiera van a poder registrarse”, afirmó.
La incertidumbre alcanza también a quienes ya cotizaban en la Modalidad 40 antes del 22 de octubre. Aunque el acuerdo establece que conservarán sus condiciones hasta concluir el periodo contratado, Cortés señaló que no encontró claridad sobre lo que ocurrirá cuando llegue el momento de renovar.
Ramírez Fuentes, por su parte, cuestionó que el instituto se haya dado un plazo de seis meses para evaluar el costo financiero de la Modalidad 40. A su juicio, el IMSS ya dispone de la información necesaria y el periodo solo serviría para ganar tiempo. “Eso no se requiere seis meses”, concluyó.