Según la psicología, los que no van acompañados al cine no son solitarios, ya que es un acto de salud mental y empoderamiento personal - LA NACION

2026/10/09

Aunque parezca extraño, la costumbre social de asociar la asistencia al cine en solitario con la timidez o la carencia afectiva carece de sustento científico. Elegir momentos de aislamiento voluntario dista mucho del aislamiento forzoso o de la falta de vínculos sanos. Es que, según la psicología, quien disfruta de sus amistades o de su familia también valora el tiempo a solas para concretar planes recreativos bajo sus propias reglas.

Aunque parezca extraño, la costumbre social de asociar la asistencia al cine en solitario con la timidez o la carencia afectiva carece de sustento científico
Aunque parezca extraño, la costumbre social de asociar la asistencia al cine en solitario con la timidez o la carencia afectiva carece de sustento científicoShutterstock

Una investigación publicada en 2023 en Scientific Reports analizó durante 21 días los hábitos de 178 adultos en Estados Unidos y el Reino Unido. Los científicos determinaron que los períodos de soledad elegida aportan una menor carga de estrés y potencian la autonomía personal. Los perjuicios vinculados habitualmente al aislamiento disminuyen de forma notable cuando la persona decide apartarse por propia voluntad.

Asistir a una sala oscura posee particularidades terapéuticas frente a otras alternativas de ocio. Un experimento del Departamento de Psicología Experimental de University College London evaluó las reacciones fisiológicas de los espectadores durante las proyecciones. Joseph Devlin, profesor de psicología cognitiva, destacó que el espacio cinematográfico otorga un entorno libre de distracciones donde la mente se sumerge por completo en la trama.

Pasar tiempo en soledad puede ser una característica positiva (Foto: Ilustrativa IA)
Pasar tiempo en soledad puede ser una característica positiva (Foto: Ilustrativa IA)

Esta práctica refleja cinco virtudes esenciales en el individuo:

En definitiva, ocupar una butaca sin compañía constituye una herramienta válida de autocuidado que fortalece la salud mental y reivindica el valor del espacio personal.