
Velasco, Holguín. Jacqueline asegura que el cuidado de su hija Gretel, diagnosticada con esquizofrenia paranoide, depende en buena medida de medicamentos y alimentos enviados desde Estados Unidos, además de aportes de vecinos e iglesias.
El testimonio fue difundido por Martí Noticias y no pudo ser verificado de manera independiente.
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La mujer contó que los primeros síntomas aparecieron en 2012, cuando su hija aún era adolescente. Más tarde, según relató, los psiquiatras le comunicaron que se trataba de esquizofrenia paranoide.
Jacqueline describió episodios de violencia durante las crisis. Dijo que Gretel rompía objetos en la casa y agredía a sus padres. La familia instaló una puerta de protección hace dos o tres años ante el temor de sufrir ataques dentro de la vivienda.
“Nosotros somos los que estamos viviendo todo”, afirmó Jacqueline al referirse a las opiniones de personas ajenas a la situación que atraviesa la familia.

La madre sostuvo que la atención permanente que requiere Gretel tuvo consecuencias sobre su salud física y emocional. Dijo que su peso bajó a menos de 45 kilos (100 libras) y que padece nerviosismo y molestias estomacales.
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Su esposo, de 81 años y con antecedentes de dos operaciones, también enfrenta el desgaste emocional que implica el cuidado de su hija. “Él también, imagínate tú, el pobre, también le afecta”, señaló.
Jacqueline remarcó que la enfermedad requiere seguimiento constante aun cuando la paciente reciba tratamiento. “Eso es una enfermedad crónica”, dijo, y advirtió que una crisis puede aparecer de forma repentina.
Según el testimonio recogido por Martí Noticias, la familia recibió medicamentos enviados desde Estados Unidos, entre ellos olanzapina y haloperidol. Jacqueline consideró que la olanzapina dio mejores resultados que otro fármaco que, de acuerdo con su relato, aparece de manera esporádica en la red pública.
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La mujer también mencionó dificultades para acceder a medicación por medio de la farmacia local. Atribuyó parte del problema a la falta de personal, que impide realizar entregas a domicilio para personas con necesidades especiales.

“La lopiridol es por tarjetón y hace como dos meses que no entra, en julio y en agosto”, afirmó. El nombre del medicamento figura de ese modo en la transcripción proporcionada.
Jacqueline dijo que dejó de asistir con frecuencia a la consulta de psiquiatría del policlínico porque, a su juicio, los tratamientos que necesita su hija no llegan con regularidad. “Esa levo, yo creo que si entra dos veces al año, es mucho”, expresó.
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La familia recibió alimentos, productos de aseo personal y fármacos a través de personas del pueblo, iglesias y cubanos residentes en el exterior, según el relato. Jacqueline mencionó también el apoyo de Noly Black, un influencer vinculado a acciones humanitarias, quien visitó la vivienda tras el contacto de una vecina. Las acciones fueron una alternativa ate la escases de medicamentos en la isla ante la crisis que mantiene el régimen Cubano.
La madre agradeció la ayuda recibida, aunque insistió en que los medicamentos constituyen la necesidad principal para la estabilidad de Gretel. “Primeramente, los medicamentos”, sostuvo.