Hace apenas unas horas la FIFA ha dado a conocer el colegiado de la gran final entre Argentina y España. Ha sido en un acto con todos los árbitros aún presentes en Estados Unidos. El colegiado esloveno Slavko Vincic, el elegido, no ha podido aguantar las lágrimas cuando el director arbitral de la FIFA, Pierluigi Collina saca a conocer su nombre. Luego ha posado con su equipo arbitral, donde estará acompañado por sus compatriotas y como cuarto árbitro estará el jordano Adham Makhadmeh.
No cabe duda que Vincic, de 46 años de edad, es uno de los mejores considerados en UEFA. Pero llama la atención que Pierluigi Collina haya nombrado a un colegiado de la misma nacionalidad que el presidente de la UEFA, Alexander Ceferin, teniendo en cuenta las relaciones nada buenas existentes entre Gianni Infantino y el máximo responsable del fútbol europeo. El equipo arbitral contará con una mujer. Se trata de la nicaragüense Tatiana Guzmán que actuará como suplente de VAR, donde estará Nicolás Gallo. En el VAR estará el alemán Bastian Dankert.
Será el sexto encuentro que pite a España, que nunca ha perdido con este árbitro (tres victorias y dos empates). La última vez fue en la Eurocopa del 2026 donde dirigió la semifinal ante Francia 2-1 y antes en la victoria 1-0 ante Italia en la fase de grupos. Por el contrario, solo tiene un precedente con Argentina y que acabó con derrota. Fue la última derrota en los mundiales en la cita de Qatar ante Arabia Saudí, donde cayó 1-2.
Un árbitro muy criticado por el Real Madrid
Un árbitro sin embargo de mal recuerdo y reciente para el fútbol europeo. Porque fue el colegiado que pitó la vuelta de cuartos de Liga de Campeones entre el Bayern de Múnich y el Real Madrid en el Allianz Arena, encuentro marcado por la expulsión de Eduardo Camavinga por doble amarilla tras una polémica decisión. Fue muy criticado por el Real Madrid y provocó una queja ante la UEFA. Tiene otro precedente de mal recuerdo para nuestro fútbol, en este caso con el neerlandés Van Boekel en el VAR. Ambos fueron designados para el duelo entre el Inter de Milán y el FC Barcelona de la fase de grupos de la temporada 2022- 2023, que acabó con derrota azulgrana por 1-0. Fue un arbitraje muy polémico porque ese día no pitó penalti por mano de Dumfries en los instantes finales del partido. El colegiado esloveno no sancionó como pena máxima las manos de Dumfries dentro del área en el minuto 92 de encuentro. Un gesto que además evitó que pudiera rematar Ansu Fati.