Después de recibir la noticia de que un padre, madre, hermano o abuelo tiene cáncer, entre todas las preocupaciones que aparecen, una muy común es pensar en el posible riesgo de heredar la enfermedad.
¿Los antecedentes familiares significan que una persona también desarrollará cáncer? ¿Es necesario un examen genético?
Aunque la genética suele ser un factor que no debe ignorarse, la respuesta no es tan simple. Tener miembros de la familia que tienen cáncer no significa que una persona desarrollará inevitablemente la enfermedad.
No obstante, sí podría existir un riesgo mayor que podría requerir una evaluación especializada.
La Dra. Carolina Cares, genetista del Programa de Heredo Familiar de Clínica Universidad de los Andes, explica a La Tercera cuándo los antecedentes familiares aumentan el riesgo, quiénes deberían consultar con un especialista y qué medidas existen para detectar un cáncer de forma temprana.

El riesgo de desarrollar cáncer tras el diagnóstico de un familiar
Para la Dra. Cares, la historia familiar es un antecedente que siempre debe evaluarse.
“Es importante tener en cuenta cuántas personas con cáncer existen en la familia, la edad de presentación —a menor edad, mayor asociación con riesgo de cáncer hereditario—, si están afectados por una rama familiar (paterna, materna o ambas) y el tipo de cáncer que se presenta. Si es un solo tipo o están relacionados entre ellos, hay más riesgo de que tenga un componente hereditario”.
Sin embargo, la especialista enfatiza que un mayor riesgo no equivale a un diagnóstico seguro. “Esto no significa que esa persona va a tener inevitablemente cáncer, sino que aumenta el riesgo”.
Los tipos de cáncer que presentan un mayor riesgo hereditario
Aunque muchas personas asocian automáticamente el cáncer con la herencia familiar, la realidad es que solo algunos tipos tienen un componente hereditario importante.
La Dra. Cares señala que destacan aquellos relacionados con los síndromes de predisposición al cáncer, especialmente el cáncer de colon asociado a múltiples pólipos colónicos, además del cáncer de endometrio, mama, ovario y páncreas.

Además, existen ciertas señales de alerta que pueden hacer sospechar una predisposición hereditaria y que justifican una evaluación por un especialista en genética.
Entre ellas se encuentran:
- La presencia de varios integrantes de la familia con cánceres similares o relacionados.
- Casos de cáncer en más de una generación de una misma rama familiar.
- Personas que han presentado más de un cáncer primario.
- La presencia de dismorfias o malformaciones asociadas al desarrollo de un cáncer.
¿Quiénes deberían realizarse un estudio genético?
En este contexto, los estudios genéticos permiten determinar si existe una variante genética que explique la predisposición hereditaria al cáncer. Sin embargo, no están indicados para todas las personas.
Según la genetista, deberían considerarlos quienes presentan alguna de las siguientes situaciones:
- Dos o más familiares con el mismo tipo de cáncer.
- Diagnóstico de cáncer antes de los 50 años.
- Haber desarrollado más de un cáncer primario.
- Antecedentes de cáncer de ovario, páncreas o cáncer de mama en hombres.
- Familias con múltiples pólipos en el colon.
- Varios casos de cáncer en distintas generaciones de una misma rama familiar.
“La información que puede entregar este estudio es la presencia de una variante genética que explique la causa del cáncer”, dice la doctora. En caso de no cumplir con los criterios, hacerse un estudio genético no está indicado.
¿Qué hacer si se detecta una mutación genética?
Recibir el resultado de una variante genética asociada a un mayor riesgo de cáncer puede generar preocupación. Sin embargo, la Dra. Cares explica que conocer esta información permite tomar decisiones para disminuir el impacto de la enfermedad y favorecer un diagnóstico precoz.
“Se puede establecer un protocolo de vigilancia específico y dirigido al tipo de alteración identificada. Dependiendo del tipo de gen afectado se puede conocer el riesgo que presenta la persona de tener un cáncer y en qué órganos se puede presentar”.
A partir de esa información, es posible definir programas de seguimiento con controles y exámenes específicos realizados de forma periódica, lo que aumenta las probabilidades de detectar un cáncer en etapas tempranas.
Además, en algunos pacientes podrían indicarse tratamientos preventivos destinados a disminuir el riesgo de desarrollar determinados tumores.

“Hay tratamientos preventivos como cirugías de reducción de riesgo, como la mastectomía u ooforectomía profiláctica”, explica la genetista.
Sin embargo, independiente de los antecedentes genéticos, mantener hábitos saludables sigue siendo una herramienta importante para proteger la salud.
“Siempre el tener un estilo de vida saludable va a ser un factor protector, como no fumar, alimentación balanceada, evitar los alimentos procesados y hacer deporte”.
El principal mito sobre el cáncer hereditario
Uno de los conceptos erróneos más extendidos es creer que la mayoría de los cánceres son hereditarios. Sin embargo, la realidad es distinta.
“Solo entre un 5% y un 10% de los cánceres son hereditarios. La mayoría de los cánceres son multifactoriales, donde los factores ambientales, los estilos de vida, la edad y el azar juegan un rol”, dice la doctora Cares.
Por ello, conocer los antecedentes familiares es importante, pero también lo es adoptar hábitos saludables y mantener controles médicos periódicos.
“Tener un estilo de vida saludable, evitar factores de riesgo, tener controles médicos periódicos y realizar estudios preventivos hacen la diferencia entre un diagnóstico precoz y un manejo efectivo contra el cáncer”.