
No hay mal que dure cien años —o en este caso cerca de 19— ni cuerpo que lo resista. Frase de vieja usanza que representa a Sport Boys a estas alturas, después de que derrotara por la renta mínima a Sporting Cristal (1-0) con un esplendoroso gol de Hernán Da Campo y así pulverizara un maleficio que arrastraba con vergüenza desde el 2007.
Por aquel año, la ‘misilera’ superó por última vez a los del Rímac con una goleada de amplias proporciones amparada en las anotaciones de Ángelo Cruzado, Jair Céspedes y Johnnier Montaño. Todas las conquistas llegaron pasado el tiempo reglamentario y tras un apagón que ensombreció, inicialmente, el estadio Miguel Grau, pero que finalmente dio paso a un resultado entre luminoso y primoroso.
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Desde entonces, el recorrido posterior fue pleno para Sporting Cristal entre victorias y empates hasta que después de 18 años, 11 meses y 3 días la racha de superioridad se vio quebrada por un elenco indigno que fue incapaz de hacerle frente a un creciente Boys que sueña despierto a puertas de su Centenario.
Durante ese largo tiempo, los hinchas de ‘el primer campeón’ sufrieron golpes humillantes por parte de su némesis al igual que desagradables condenas en la división de honor, pero aun así los fieles hinchas del club símbolo del Callao aguantaron estoicos las desgracias y ahora pueden celebrar una victoria que revitaliza la moral de una región.
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Volcados con mucha confianza en el campo y respaldados por una marea rosada imperante en las cuatro tribunas, los futbolistas del Sport Boys empezaron arrinconando a Sporting Cristal con ataques cargados de peligro. En ese contexto, surgieron aproximaciones importantes de Christian Cueva desde el saque de esquina, pero sus intenciones hallaron respuesta en los bloqueos de Diego Enríquez.
Por la efervescencia del trámite del enfrentamiento, el estadio se irguió para animar a los suyos y al percibir ese apoyo admirable de sus graderías, la ‘misilera’ —a fuerza de empeño como reza su canción insignia— sacó a relucir su máximo potencial con una obra artística de Hernán Da Campo.
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A los 45′ minutos, tras una concatenación de servicios en ataque, el balón le quedó servido al ancla argentino para eyectarlo con un soberbio derechazo desde afuera del área. Aunque su remate no contó con fuerza ni potencia, el fuerte viento del Callao hizo lo suyo para dotar de velocidad el esférico y así ingresase limpio al ángulo de la portería de Cristal.
En la segunda mitad se percibió un leve repunte de los visitantes, pero no alcanzó para proponerle un mejor fútbol que el Boys. En adelante hubo un intercambio de golpes con goles anulados por offside para que luego el ritmo decayera hasta el silbatazo final que dio por vencedor a un elenco ‘rosado’, cuya felicidad desbordante lo llevó a una gradería a festejar con sus entregados hinchas.
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Rota la mala racha contra Cristal, aquella que se posó como una sombra alargada a lo largo de las temporadas en el fútbol peruano, Sport Boys se dispone a mirar el futuro con esperanza. Razones para hacerlo existen y son muy convincentes.
Entre sus filas destacan exseleccionados que pese a asomarse al inicio de la veteranía todavía poseen galones necesarios para dotar de carácter y juego a la ‘misilera’. Entre los más reconocidos sobresalen Carlos Zambrano y Miguel Trauco.

También emerge un tándem loable en el centro del campo representado por Hernán Da Campo y Oslimg Mora. Uno se hace cargo del equilibrio del equipo y el otro aporta lo suyo a partir de la motorización por distintos espacios.
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Detrás del repotenciado Boys, conviene mencionar, aparece su arquitecto Carlos Desio, que fecha a fecha plasma más su estilo tanto en el Callao como en cualquier plaza ajena. Su meta es ambiciosa, aunque interesante: trascender en el primer puerto con distinciones. Claro está que el tiempo dirá si podrá lograrlo.