¿Te cuesta socializar? Un profesor de Stanford revela el truco de tres palabras para nunca quedarte sin qué decir

2026/09/18

Para muchas personas, iniciar o sostener una conversación casual con desconocidos puede resultar complicado. La ansiedad social, la falta de interés o la incomodidad ante los silencios pueden hacer que la llamada “small talk” se convierta en una experiencia poco agradable. No obstante, Matt Abrahams, experto en comunicación y profesor de Stanford, sostiene que esta capacidad puede entrenarse y que, con ciertos cambios en la manera de enfrentar estas situaciones, incluso es posible disfrutar de este tipo de intercambios.

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En su video “How to Get Good at Small Talk, and Even Enjoy It”, Abrahams cuestiona primero la idea de que estas conversaciones carecen de importancia.

“Small talk, creo, es en realidad un término equivocado. Nos referimos a small talk como cualquier charla o conversación a la que no le damos mucha importancia, cuando, de hecho, es una forma maravillosa de conectar, vincularse, aprender y crecer”, explica.

Según él, lo que hace difícil este tipo de intercambio es que no existe un guion: hay que improvisar con lo que sucede en el momento, lo cual puede generar la sensación de estar siendo evaluado.

Cambiar la forma de pensar la conversación

Abrahams compara la manera en que solemos imaginar el small talk con un partido de tenis, donde alguien nos lanza la pelota y debemos descubrir cómo devolverla; no obstante, sugiere pensarlo más bien como un juego de hacky sack, donde todos colaboran para mantener la pelota en el aire. Replantear la conversación como un esfuerzo compartido, en lugar de una competencia, puede hacerla sentir menos amenazante y más disfrutable.

Uno de los primeros consejos de Abrahams tiene que ver con las expectativas que nos imponemos.

“Tu objetivo es estar interesado, no ser interesante”, señala, citando a la reconocida entrenadora de citas Rachel Greenwald. “Muchos de nosotros entramos a estas situaciones pensando que necesitamos ser fascinantes, atractivos e interesantes, cuando, de hecho, solo necesitamos estar presentes e interesados en la conversación que está ocurriendo.”

Matt Abrahams destaca priorizar el interés genuino por el otro, permitirse pausas antes de responder y usar frases como "cuéntame más" ante los bloqueos. (Foto referencial: Magnific)

Matt Abrahams destaca priorizar el interés genuino por el otro, permitirse pausas antes de responder y usar frases como "cuéntame más" ante los bloqueos. (Foto referencial: Magnific)

El valor de las pausas y de escuchar bien

Para muchos, el silencio dentro de una charla resulta incómodo, pero Abrahams recomienda darse el permiso de pensar antes de responder, en lugar de hablar solo para llenar el vacío.

“Tenemos la sensación de que la velocidad para responder está asociada con la competencia. Pero, en realidad, lo que mejor refleja tu competencia es una respuesta apropiada. Y ser apropiado puede tomar un poco de tiempo”, afirma.

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Una estrategia útil para ganar tiempo es parafrasear lo que la otra persona acaba de decir, lo cual también obliga a escuchar con más atención.

“La mayoría de nosotros escucha solo lo suficiente para captar la idea general de lo que alguien dice, y luego empezamos a juzgar, ensayar y responder. Cuando parafraseo, tengo que escuchar con mucha atención. Tengo que entender cuál es la idea central de lo que me estás diciendo. Eso me hace ir más despacio, y al parafrasear me da tiempo para pensar realmente”, explica.

Qué hacer en los momentos difíciles

Los errores son inevitables, pero Abrahams ofrece herramientas concretas para superarlos. Cuando no se sabe qué decir, recomienda recurrir al truco de tres palabras que aprendió de su suegra: “Tell me more” (en español, cuéntame más).

Según explica, dar a la otra persona la oportunidad de seguir hablando permite ganar tiempo para pensar qué decir a continuación.

Frente al miedo a cometer un error, Abrahams asegura que la comunicación espontánea “se trata de conexión, no de perfección”, por lo que sugiere pensar en cada intervención como una “toma”, igual que en una filmación: si algo sale mal, simplemente se puede intentar de nuevo.

Para quienes sienten que esto no les resulta natural, Abrahams propone una estructura de tres pasos: qué, y entonces qué, y ahora qué.

“El qué es tu idea, tu producto, tu servicio, tu creencia. El y entonces qué es por qué eso es importante para la persona o personas con las que hablas. Y el ahora qué es qué viene después, cómo continúo la conversación”, detalla.

El experto señala que el objetivo no es ser perfecto, sino estar presente y mantenerse curioso. (Foto referencial: Freepik)

El experto señala que el objetivo no es ser perfecto, sino estar presente y mantenerse curioso. (Foto referencial: Freepik)

Cómo iniciar y cerrar una conversación con naturalidad

Más allá de las preguntas típicas como “¿cómo estás?” o “¿qué te trae por aquí?”, Abrahams sugiere vincular el inicio de la charla con algo del entorno inmediato, aunque sea una simple observación.

Para terminar una conversación sin que resulte abrupto, propone la técnica de la “bandera blanca”: anticipar que la charla está por concluir, tal como se hace en las carreras de autos antes de la última vuelta. Esto puede sonar como: “Necesito irme en un momento, pero antes quiero preguntarte un poco más sobre ese viaje a Hawái que me estabas contando.”

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De esa manera, ambas personas pueden cerrar la conversación de forma conjunta, en lugar de que una se retire de manera repentina.

Aprender a manejar el small talk no requiere perfección, sino práctica. Cada conversación puede pensarse como una serie de pequeños intentos y un tropiezo no arruina todo el intercambio, sino que es simplemente una oportunidad para probar de nuevo.

Al final, el objetivo nunca fue impresionar, sino estar presente, mantener la curiosidad y hacerle saber a la otra persona que realmente se le está escuchando.