Francisco José Agüera, de 59 años y vecino de la localidad malagueña de Coín, desapareció en mitad de la pandemia de Covid-19. Fue el 28 de abril de 2020. No estaba, pero tampoco su cadáver. De buenas a primeras, Agüera se había esfumado y nadie podía siquiera sugerir una razón. En realidad, lo sabemos hoy, seis años después: le habían asesinado y lo había hecho un imitador de Dexter, la serie de televisión.
Como nada se sabía de Francisco José, su foto pasó a ser una más en la web de la asociación SOS Desaparecidos. Sólo el año pasado, las fuerzas de seguridad del Estado investigaron 25.086 denuncias de desapariciones en España.
La familia temía que el caso acabara olvidado como uno más de una larga lista. Además, el asunto fue declarado de bajo riesgo porque Agüera era adulto, llevaba una vida bohemia y, por lo tanto, no se podía descartar que su marcha hubiera sido por voluntad propia.
El cráneo que se encontró hace un año
Habían pasado cinco años, cuando todo cambió. En el verano de 2025, unos operarios municipales del municipio malagueño de Alhaurín de la Torre hallaron un cráneo humano envuelto en una bolsa en el interior de una arqueta en la urbanización Pinos de Alhaurín. Fue el origen de la investigación, que se bautizó como Operación Capibara.
Efectivos del Grupo de Homicidios y del Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga iniciaron las actuaciones. Tras las pruebas genéticas practicadas por el Servicio de Criminalística, se determinó la compatibilidad del perfil ADN con el del vecino desaparecido en 2020.
La primera vez: "No tenéis nada... he visto series"
Tras la identificación, el Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Málaga y el Equipo de Policía Judicial de Coín centraron sus actuaciones en el entorno social y personal de la víctima. El análisis de documentación, bases de datos y medidas tecnológicas autorizadas judicialmente permitieron focalizar la sospecha sobre un conocido del fallecido, un hombre de 65 años.
La primera vez que los agentes fueron a verle para hacerle unas cuantas preguntas, se mostró seguro, casi retador. "Yo no he sido. No tenéis nada contra mí. Y sé que no podéis demostrarlo porque tengo mucho tiempo libre y he visto CSI y otras muchas series policíacas", les dijo, según informa El País.
¿Por qué y cómo lo mató?
Tras utilizar "medios tecnológicos autorizados judicialmente", los investigadores volvieron el pasado martes, 28 de julio, pero ya para detenerlo. Esta vez, el hombre se derrumbó: confesó haber acabado con la vida del desaparecido en su domicilio de Coín.
Lo que el presunto asesino contó es que todo nació de una pelea: creía que su amigo le había robado. Los dos forcejearon. Luego, según su relato, Francisco José se desmayó, él cayó encima y lo asfixió. Fue lo que dijo, pero a la Guardia Civil le parece una explicación muy poco creíble.
Guantes y mucho plástico, como Dexter
El detenido explicó que, tras matar a Agüera, descuartizó el cadáver y después fue trasladando los restos a diversos puntos de Alhaurín de la Torre. Lo hizo, explicó, inspirándose en Dexter el protagonista de la serie del mismo nombre interpretada por Michael C. Hall y estrenada en 2006.
Como Dexter, trabajó todo el tiempo con guantes de látex. Y como el asesino televisivo, cubrió con plástico y cinta aislante la escena del crimen, una habitación de su vivienda, para evitar dejar rastro. Durante varios días, fue descuartizando el cadáver con métodos rudimentarios. Cada parte la envolvió en una bolsa y ésta la metió dentro de otra y en otra.
Un cadáver reducido a paquetes de plástico
Su minucioso trabajo, como había visto hacer a Dexter, le permitió dejar el cadáver de Agüera reducido a un conjunto de paquetes de plástico sellados. Eso le permitió repartirlos por las geografía de Alhaurín de la Torre sin levantar sospechas. Lo hizo en el entorno de la urbanización Pinos de Alhaurín.
El reparto lo hizo con su coche, cuyo interior envolvió con hasta tres capas de plástico. Con tal esmero lo hizo, que la Guardia Civil no pudo encontrar ni un solo resto biológico pese a analizar el vehículo durante tres días.
Hay urbanizaciones sobre algunos restos
El detenido condujo a los investigadores a los diferentes emplazamientos. Localizar una de las ubicaciones, una pequeña cueva, llevó cinco horas y otros puntos se tuvieron que descartar porque ahora allí se levantan urbanizaciones.
Con el uso de georradar, unidades de drones y guías caninos, se consiguió recuperar diversos restos óseos humanos, entre ellos un torso. Todo se encuentra depositado en el Instituto de Medicina Legal, pendiente de análisis genético para su cotejo definitivo.
La pasada semana, el presunto asesino fue puesto a disposición judicial. La magistrada decretó su ingreso inmediato en prisión provisional, comunicada y sin fianza imputado por un delito de homicidio.