Trabajadores de salud de Bolivia iniciaron este lunes un paro indefinido en reclamo por el pago de salarios adeudados. Según reportes de medios locales, solo en La Paz se mantiene la atención médica regular en los centros de salud.
Según un comunicado de la Confederación Sindical de Profesionales de Ramas Médicas en Salud Pública, que aglutina a todos los profesionales de salud, la medida se acatará “hasta que el Ministerio de Salud y Deportes efectúe la cancelación total de los salarios adeudados a los profesionales del sistema público”.
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Entre tanto, solo habrá atención en emergencias mientras que las consultas médicas y los procedimientos programados quedarán suspendidos hasta la reanudación total de los servicios.
El domingo, tras el anuncio de la huelga, el Ministerio de Salud informó que este lunes abonará los salarios que quedan pendientes y afirmó que el retraso en el pago se debió a ajustes realizados tras la identificación de inconsistencias en las planillas, como doble percepción y salarios mayores a los permitidos, entre otras irregularidades.
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El ministerio recalcó que “habiéndose subsanado estas inconsistencias”, el pago se realizará este lunes y se emitirán directrices de los Servicios Departamentales de Salud “para que el envío de la información se realice de manera óptima, clara y oportuna”.
El sistema de salud de Bolivia enfrenta desde hace años problemas estructurales que limitan la atención médica. Si bien el acceso a los servicios públicos se ha ampliado, los centros de salud denuncian de manera recurrente que enfrentan falta de recursos y escasez de personal, equipamiento, medicamentos e insumos. Estas dificultades se reflejan en prolongados tiempos de espera para acceder al servicio de salud y en la saturación de los hospitales de mayor complejidad.
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En este contexto, las marchas y paros del sector de salud se han convertido en un fenómeno recurrente. Médicos y trabajadores suelen convocar medidas de presión para exigir el pago de salarios, mejores condiciones laborales o ítems de trabajo, lo que genera retrasos en la atención médica y afecta directamente a los pacientes que necesitan acceder a consultas o requieren procedimientos.

El Estado, a través del Gobierno, gobernaciones y alcaldías, suele atribuir parte de las dificultades a limitaciones presupuestarias acumuladas y a la necesidad de modernizar el sistema.
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Según reportes de prensa, en lo que va del año hubo al menos cuatro conflictos relevantes del sector que se tradujeron en paros, algunos de alcance nacional y otros concentrados en algunas regiones.
A estas huelgas se suman los casi 50 días de bloqueos de caminos que atravesó el país, entre mayo y junio de este año, por sectores que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Los piquetes impidieron el traslado de pacientes, además de afectar la provisión de oxígeno medicinal y otros insumos, especialmente en las ciudades de La Paz y El Alto, que quedaron aisladas por las protestas sociales.
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Según un reporte de la Defensoría del Pueblo, el conflicto social dejó al menos 22 fallecidos, varios de los cuales se atribuyen a la falta de acceso médico oportuno a causa de los piquetes.