Estados Unidos e Irán cada vez están más cerca de una guerra total al tiempo que el conflicto entra en un callejón sin salida. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido este miércoles destruir un puente o una central eléctrica iraní cada vez que Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz. El mandatario estadounidense eleva así la tensión después de que los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, amenazaran con bloquear una segunda ruta estratégica para el transporte mundial de energía.
El presidente publicó un mensaje en su red social Truth poco antes de viajar hasta la base aérea de Dover, en Delaware, para rendir homenaje a los tres soldados estadounidenses caídos este fin de semana en Jordania: “A partir de este momento, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA, incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella”.
Las palabras del mandatario estadounidense avivan la escalada de violencia entre Washington y Teherán. El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) anunció que esta pasada madrugada volvió a lanzar un ataque aéreo contra objetivos iraníes. Se trata de la undécima jornada consecutiva de una ofensiva militar que comenzó tras la ruptura del alto el fuego cuando parecía que el acuerdo de paz estaba cerca. El motivo de la disputa tiene que ver con el control del estrecho de Ormuz, una vía fluvial estratégica del golfo Pérsico para la economía global.
Las fuerzas estadounidenses “atacaron centros de operaciones militares, capacidades marítimas, hangares de aeronaves, instalaciones de almacenamiento de drones e infraestructura logística militar de Irán, con el fin de seguir mermando su capacidad para amenazar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz”, según informó el mando central, responsable de las operaciones militares en Irán. El CENTCOM aseguró que durante los últimos tres meses Irán ha atacado más de 30 buques comerciales que transitaban por Ormuz. “Estos ataques injustificados han puesto en peligro a cientos de marinos inocentes y han socavado la libertad de navegación”, ha escrito a través de la red social X.
Desde la advertencia lanzada el martes por los hutíes de impedir las exportaciones de petróleo saudí, siete petroleros han modificado su ruta para evitar el estrecho de Bab el Mandeb, lo que pone de manifiesto un nuevo riesgo para el suministro mundial de crudo en medio de la intensificación del conflicto.
A pesar de ello, Washigton asegura que el estrecho de Ormuz permanece abierto al tránsito de buques comerciales. “Desde principios de mayo, las fuerzas del CENTCOM han contribuido a facilitar el paso de aproximadamente 900 buques comerciales y 450 millones de barriles de petróleo crudo”, remarca el ejército estadounidense.
Lo cierto es que el tránsito de buques por el canal se ha reducido al mínimo. Estados Unidos mantiene desde hace una semana un bloqueo sobre los puertos iraníes, por lo que tampoco hay tránsito de barcos por las aguas más próximas a Irán. Teherán, por su parte, mantiene la amenaza para los petroleros que no se sometan a sus condiciones. Pocos se arriesgan a surcar las aguas con el riesgo de ser objetivo de bombas o drones.
Mientras tanto, el descontento por la guerra en Irán crece entre las filas republicanas. Solo un tercio de los votantes identificados como MAGA (el movimiento conservador que aupó a Trump hasta la Casa Blanca) considera que la guerra merece la pena. La oposición demócrata también es cada vez más férrea: “Donald Trump puede creer que, si oculta las bajas, los estadounidenses olvidarán la guerra. Pero nuestros militares no son cifras para enterrar. Son seres humanos. No se puede afirmar que apoyas a nuestras tropas mientras las dejas atrapadas en una guerra sin misión ni fin. No se puede llamar una victoria mientras el campo de batalla sigue expandiéndose. Y no se puede ocultar a los heridos y llamarlo paz”, señaló Chuck Schumer, el líder de la minoría demócrata en el Senado.
Teherán no espera impasible a la advertencia de Trump. En respuesta a la amenaza del estadounidense contra la infraestructura iraní, una fuente militar iraní citada por la agencia Tasnim ha afirmado que Teherán respondería atacando infraestructuras de sus vecinos del Golfo. El bloqueo casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán ya ha alimentado la inflación a nivel mundial, y el nuevo riesgo para la navegación derivado de las amenazas de los hutíes —que controlan zonas cercanas al estrecho de Bab el Mandeb— impulsó el precio del petróleo hasta niveles no vistos en casi seis semanas.
Los futuros del crudo Brent superaron brevemente los 95 dólares por barril antes de retroceder hacia los 93 dólares a media mañana en Estados Unidos. El precio de la gasolina en ese país, un factor que ha afectado la popularidad de Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre, volvió a situarse por encima de los cuatro dólares por galón.
Cada día, millones de barriles de petróleo saudí se dirigen al puerto de Yanbu, en el mar Rojo, para evitar el estrecho de Ormuz. Si esos envíos tampoco pudieran atravesar el estrecho de Bab el Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo, solo quedaría la salida hacia el norte a través del canal de Suez, lo que añadiría semanas al trayecto.
Nuevos ataques
En los últimos días, los ataques estadounidenses se han extendido desde el sur hacia las zonas occidental y central de Irán. A su vez, Teherán ha bombardeado esta semana instalaciones clave de desalinización y de energía en Kuwait, además de atacar objetivos militares estadounidenses en ese país, en Baréin y en Jordania.
Irán reforzó sus capacidades militares ante la previsión de que sus adversarios incumplieran los acuerdos, declaró el comandante en jefe del Ejército, el general Amir Hatami. Los medios iraníes también han citado al portavoz de la Comisión Parlamentaria de Seguridad Nacional y Política Exterior, Hasan Qashqavi, quien ha alegado que Trump se encuentra en un “pantano” o “atolladero”.
La guerra ha causado la muerte de 18 militares estadounidenses y ha dejado más de 450 soldados heridos. Trump asistió este miércoles a una ceremonia en la Base Aérea de Dover, en Delaware, en homenaje a cuatro militares fallecidos en recientes ataques iraníes contra bases estadounidenses: tres en Jordania y uno en Irak. “Para mí es una de las cosas más difíciles que tengo que hacer como presidente. Pero hay que hacerlo”, ha declarado antes de partir hacia la ceremonia.
Un funcionario del Ministerio de Salud iraní indicó que, desde finales del mes pasado, han muerto 53 civiles y otras 592 personas han resultado heridas. El Ejército estadounidense sostiene que nunca ataca deliberadamente a civiles.
Explosiones sobre Teherán
En la undécima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses sobre Irán, residentes de Teherán informaron de explosiones durante la madrugada del miércoles provocadas por la activación de las defensas antiaéreas de la capital, según la agencia semioficial Fars.
Tres emplazamientos de la provincia iraní de Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear del país, fueron alcanzados, informó un funcionario a la agencia estatal IRNA. Entre ellos figura una subestación eléctrica situada cerca de la planta nuclear. Los medios iraníes también informaron de ataques estadounidenses contra objetivos en el distrito de Kabudarahang, en la provincia central de Hamadán, sin ofrecer más detalles.
El Ejército iraní aseguró haber atacado instalaciones de alojamiento y almacenamiento en la base aérea estadounidense de Al Azraq, en Jordania; hangares de mantenimiento y almacenes en la base aérea Sheikh Isa, en Baréin; y el Campamento Doha, en Kuwait.
Las negociaciones estancadas
El ministro iraní del Interior, Eskandar Momeni, visitó esta semana Pakistán para solicitar que continúe sus esfuerzos de mediación. Islamabad confirmó el miércoles que seguirá desempeñando ese papel, aunque subrayó que la seguridad del tráfico marítimo debe estar garantizada.
Irán insiste en mantener el control del estrecho de Ormuz que estableció durante esta guerra, iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió de que permitir a Irán ejercer ese control sentaría un precedente peligroso para el mundo, especialmente en el sudeste asiático, donde varios países mantienen disputas territoriales con China en el mar de China Meridional.
Rubio defiende que Irán no está negociando de buena fe. “Si hablan en serio, nosotros también. Si no lo hacen, tomaremos las medidas necesarias para proteger nuestros intereses y también los de nuestros aliados”, declaró a la prensa durante una reunión de ministros de Exteriores del Sudeste Asiático celebrada en Manila.