El presidente Donald Trump dijo que planea reunirse con el líder norcoreano Kim Jong Un a finales de este año y ofreció una evaluación actualizada del arsenal nuclear de Pyongyang, afirmando que posee “57 armas nucleares muy poderosas”.
Durante una reunión improvisada con periodistas a las afueras de la Casa Blanca el miércoles por la mañana, Trump dijo que su relación con Kim era una ventaja para Estados Unidos y para el mundo.
“Me llevo bien con él”, dijo Trump. “¿Y saben qué? El hecho de que me lleve bien con él es algo muy bueno, no algo malo”.
Trump afirmó que nunca se debería haber permitido a Corea del Norte adquirir armas nucleares, pero sugirió que se podría controlar a Kim siempre y cuando Estados Unidos contara con un liderazgo fuerte.
“Mientras tengamos un presidente inteligente, todo irá bien”, dijo Trump.
La declaración de Trump de que Corea del Norte tiene 57 ojivas nucleares se encontraba dentro del rango de estimaciones ampliamente difundidas, pero fue más específica que las declaraciones anteriores del gobierno estadounidense.
“Nunca debieron haberlo permitido. Si yo fuera presidente, no lo habría permitido. Pero él los tiene”, dijo Trump refiriéndose al líder norcoreano.
De hecho, se cree que el arsenal nuclear de Corea del Norte se ha expandido notablemente desde la primera cumbre entre Trump y Kim, en 2018.
La Casa Blanca no confirmó de inmediato los planes para una reunión entre Trump y Kim. Se espera que Trump esté en Asia a mediados de noviembre para la cumbre anual de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se celebra en Shenzhen, China.
Trump reduce los ejercicios con Corea del Sur
El domingo, Trump dijo que había ordenado al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que “redujera sustancialmente” los ejercicios militares con Corea del Sur, citando su “muy buena relación” con Kim.
Un día después, hablando con los periodistas en el Despacho Oval, Trump atribuyó su frustración con Seúl a la negativa de este país a ayudar a Estados Unidos en la defensa del estrecho de Ormuz. Trump dijo que recientemente le había pedido al presidente surcoreano que les echara una mano en la operación.
“Él dijo: ‘No, gracias’”, recordó Trump. “Y yo le dije... tenemos 39.000 soldados allí protegiéndolos de Kim Jong Un, su vecino, ¿y no van a ayudarnos en una operación militar muy sencilla en Irán?... Ya veo. Bueno, ¿por qué tenemos que ayudarlos?”
Más tarde, el miércoles, Trump dijo que había reducido la magnitud de los ejercicios militares en parte debido a su relación amistosa con el líder de Corea del Norte.
“No me gustó que estuviéramos realizando estos ejercicios militares masivos contra Corea del Norte”, dijo. “Eran ejercicios contra Corea del Norte cuando mantengo una relación amistosa con ellos, cuando no preveo que vaya a ocurrir nada en al menos dos años y medio. Conmigo no va a suceder. Pero no veo que vaya a pasar nada”.
Despite the unfriendly look on this particular picture, there are many where we’re smiling, Kim Jong Un and I get along GREAT! President DONALD J. TRUMP
( TS: Aug 15 2026, 11:08 AM ET ) pic.twitter.com/cjA9F2AgIP
— Commentary Donald J. Trump Truth Social Posts On X (@TrumpTruthOnX) August 15, 2026
Un arsenal nuclear en expansión
Corea del Norte ha ampliado su arsenal nuclear a pesar de décadas de sanciones estadounidenses y presión diplomática destinada a obligar a Pyongyang a renunciar a sus armas. Funcionarios estadounidenses y expertos externos han estimado previamente que Corea del Norte posee entre 50 y 60 ojivas nucleares. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo estima que Corea del Norte tiene suficiente material fisible para al menos 30 armas nucleares más.
Trump siempre ha mantenido un trato más personal con Kim en comparación con presidentes anteriores. Durante su primer mandato, los dos líderes se reunieron tres veces: en Singapur en 2018, en Hanói en 2019 y, ese mismo año, en la zona desmilitarizada de la península coreana. Sin embargo, su diplomacia no ha dado como resultado un acuerdo para limitar el programa nuclear de Corea del Norte.
La guerra con Irán parece haber reforzado la convicción de Kim de que el rápido desarrollo nuclear es crucial para la supervivencia del régimen. En un discurso ante la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte en marzo, arremetió contra las exigencias estadounidenses de desnuclearización, afirmando que la situación actual demuestra claramente que el régimen tenía razón al rechazar la presión de Estados Unidos. Describió la condición del país como potencia nuclear como “irreversible”.
Sin embargo, Kim ha dejado la puerta abierta al diálogo si Washington retira la exigencia de que Corea del Norte entregue su arsenal nuclear, y ha insinuado su afinidad por Trump.
“Personalmente, todavía guardo gratos recuerdos del presidente estadounidense Trump”, dijo Kim ante la Asamblea Popular Suprema en septiembre, según la agencia oficial de noticias norcoreana KCNA.
Una eventual reunión en China
Kim rara vez viaja fuera de Corea del Norte, y sus viajes al extranjero implican una amplia seguridad y preparación. Si se reuniera con Trump en China, eso requeriría coordinación con el gobierno chino.
El líder norcoreano suele viajar al extranjero en un tren blindado, una tradición heredada de su padre, Kim Jong Il, quien, según se dice, tenía miedo a volar. Pero Kim Jong Un ha roto recientemente con esa costumbre. Viajó a su cumbre de 2018 con Trump en Singapur a bordo de un Boeing 747 de Air China, proporcionado por China a petición de Pyongyang.
Según los analistas, el panorama estratégico ha cambiado sustancialmente desde aquella reunión. Kim ha fortalecido sus lazos con Pekín, incluso mediante la visita de Estado de Xi Jinping a Pyongyang en junio, y ha forjado una relación mucho más estrecha con Moscú, enviando tropas para apoyar la guerra de Rusia contra Ucrania.
“Una reunión en Shenzhen también sería típica de Trump: aprovechar un viaje ya programado para crear un momento diplomático de gran repercusión. Pero el panorama estratégico es mucho más complicado [para Trump] que en 2018”, afirmó Craig Singleton, investigador sénior de la Fundación para la Defensa de las Democracias.
“Las capacidades nucleares de Corea del Norte han aumentado sustancialmente, las relaciones de Kim con Pekín y Moscú son más sólidas y hay pocas pruebas de que esté interesado en deshacerse de su arsenal”, añadió Singleton.