Eduard Ribas i Admetlla
Nueva York, 21 sep (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá este martes por primera vez con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un inédito acercamiento entre Washington y Caracas, menos de un año después de que Nicolás Maduro fuera arrestado y depuesto en una operación militar estadounidense.
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Según la Casa Blanca, será un encuentro breve en Nueva York, al margen de una recepción de líderes con motivo de la Asamblea General de la ONU, a la que Rodríguez asistirá por primera vez como presidenta interina de Venezuela.
El formato, más informal que las bilaterales que Trump mantendrá con los líderes de Francia, el Reino Unido o Japón, no resta trascendencia a un cara a cara impensable hace apenas un año, cuando Washington y Caracas mantenían rotas sus relaciones.
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La reunión tendrá lugar poco después del controvertido acuerdo por el que Venezuela cedió parte de sus reservas petroleras a Estados Unidos y a escasos kilómetros de la prisión neoyorquina en la que Maduro permanece recluido, acusado de narcotráfico.
Rodríguez, quien fuera vicepresidenta de Maduro y asumió el poder tras su ruptura, había prometido lealtad al líder chavista antes de iniciar un inesperado acercamiento progresivo a Washington.
Mientras tanto, la líder opositora María Corina Machado permanece en Panamá a la espera de que Estados Unidos autorice su ingreso al país, tres meses después de que Washington frustrara su entrada.
Machado regaló a Trump su medalla del Nobel de la Paz en un intento de no quedar excluida del proceso de transición en Venezuela.
Desde que el líder chavista fue depuesto en la operación estadounidense del 3 de enero en Caracas, Estados Unidos y Venezuela han pasado de ser archienemigos a estrechar su cooperación en distintos ámbitos, especialmente en el sector petrolero, dentro de lo que Washington ha definido como un "tutelaje" sobre el país suramericano.
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Trump, que afronta un creciente desgaste político por la guerra con Irán a pocas semanas de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, suele reivindicar el "éxito" de la operación en Venezuela y los beneficios que, según él, ha reportado a Estados Unidos en materia petrolera.
La fotografía de ambos posando juntos en Nueva York sellaría esta nueva etapa en las relaciones bilaterales.
El encuentro será, además, el primero entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años, desde la breve reunión que mantuvieron Barack Obama y Maduro durante la Cumbre de las Américas de 2015, celebrada en Panamá.
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La principal muestra del acercamiento llegó recientemente con el anuncio de un acuerdo petrolero que permitiría a Estados Unidos controlar una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas.
El pacto ha despertado recelos entre sectores que consideran que al Gobierno de Trump solo le interesa el petróleo y que no impulsa activamente una transición democrática en Venezuela.
En paralelo, se han producido algunos avances en materia de derechos humanos, como la aprobación de una ley de amnistía que ha facilitado la liberación de presos políticos y el anuncio del cierre de El Helicoide, emblemático centro de detención y tortura en Caracas.
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El proceso de diálogo iniciado en agosto entre el chavismo y un sector de la oposición facilitó la semana pasada el levantamiento de la censura a las páginas web de algunos medios de comunicación, entre ellos la Agencia EFE.
La estrecha relación entre Washington y Caracas también ha dado al Gobierno de Rodríguez cierta legitimidad regional. La presidenta interina recibió el sábado en Caracas al mandatario paraguayo, el conservador Santiago Peña, en un acercamiento encaminado a restablecer unas relaciones diplomáticas rotas desde 2025. EFE
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