Fernando Sagnay Sares*: Un camino al gas natural | Columnistas | Opinión

2026/10/18

18 de octubre, 2026 - 07h00

Ecuador atraviesa una severa crisis energética marcada por la vulnerabilidad de una matriz mayoritariamente hidroeléctrica que aporta entre el 80 % en época de lluvias, pero cae al 60 % en estiaje, sumada a la insostenible carga fiscal que representa la importación de diésel para la generación térmica. Dado que la energía solar padece de intermitencia nocturna y el alto costo de las baterías de almacenamiento, la potencia térmica de firmeza, resulta insustituible para evitar apagones.

Generar electricidad con diésel cuesta entre 35 y 42 centavos de dólar por kilovatio-hora debido a su actual precio. En contraste, incluso en un escenario pesimista de precios donde el gas importado regasificado alcance los 27 a 32 dólares por MMBTU, el uso de plantas de ciclo combinado reduce el costo a un rango de 22 a 26 centavos por kilovatio-hora, generando un ahorro superior al 35 % frente al diésel (mientras que el ciclo simple alcanzaría entre 27 y 31 centavos por kilovatio-hora).

Ante el revés de elevar la producción del campo Amistad a los niveles requeridos de manera rápida, Petroecuador anunció en septiembre de 2026 un proceso de Request For Information (RFI) para suplir el déficit termoeléctrico e industrial mediante la importación de GNL. Por ello, la importación de 140 millones de pies cúbicos diarios de gas licuado planteada por Petroecuador no atenta contra la soberanía, al contrario, consolida los avances que el sector privado ha iniciado a menor escala y construye la demanda ancla que las multinacionales exigen para invertir.

Experiencias internacionales demuestran que las terminales flotantes FSRU son una respuesta ágil y alcanzable: Colombia blindó su parque térmico en el Caribe con SPEC LNG; Argentina inyectó hasta 770 MMSCFD mediante las terminales de Bahía Blanca y Escobar; y Alemania instaló la terminal de Wilhelmshaven en tan solo diez meses.

Si bien los críticos de este modelo señalan justificadamente los riesgos de volatilidad del mercado spot y la transferencia de divisas al exterior mediante contratos Take-or-Pay, la importación cumple un rol económico insustituible: la construcción del mercado.

Sin embargo, la importación es solo una transición. La sustentabilidad energética consiste en atraer la inversión de las grandes operadoras mundiales para explorar los bloques 3, 4, 5, 39 y 40 en el golfo de Guayaquil, superando la visión limitada al campo Amistad del bloque 6. Las grandes petroleras no arriesgan capitales por campos pequeños, sino por áreas de gran escala, tal como ocurrió en Colombia con los descubrimientos marinos de Shell y Oxy, o en Perú con el megabloque Camisea operado por Pluspetrol y Repsol.

El gas natural constituye una llave para resolver la trampa energética del país. Negarse a impulsar simultáneamente la creación de un mercado de consumo (vía importación inteligente) y la atracción del gran capital extranjero para la exploración offshore condenaría al Ecuador a permanecer rezagado frente al progreso de la región. Es el momento para adoptar el pragmatismo energético y sentar las bases del desarrollo nacional. (O)

*Profesor de la maestría en Petróleos de la Espol.