
Un jurado de Florida declaró culpable a Mario Fernández Saldana por el asesinato por encargo de Jared Bridegan, un gerente de diseño de Microsoft que fue baleado en febrero de 2022 en Jacksonville Beach, en un caso que los fiscales vincularon a una disputa prolongada por la custodia y la crianza de los hijos que la víctima mantenía con su exesposa.
El veredicto alcanzó los cargos de asesinato en primer grado e instigación al asesinato. Fernández Saldana, de 38 años, está casado con Shanna Gardner, la exesposa de Bridegan, cuyo juicio está previsto para septiembre, según informó la agencia AP.
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El caso desconcertó durante meses a los investigadores porque Bridegan, que no tenía enemigos aparentes, fue atacado después de bajar de su camioneta para retirar una llanta colocada en la carretera. Su hija estaba sentada cerca, en su silla de auto, cuando ocurrió el crimen.
Según la acusación, el móvil fueron las disputas constantes entre Bridegan y Gardner por la crianza de sus hijos gemelos. Al momento de su muerte, Bridegan estaba casado con Kirsten Bridegan y tenía dos hijos con ella.

Uno de los ejes del juicio fueron tres cheques por un total de USD 10.000, emitidos a nombre de Henry Tenon después del homicidio. En los documentos, los pagos figuraban como trabajos de mantenimiento y una idea de negocio.
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Tenon, de 65 años, no tenía relación personal con Bridegan, pero había sido inquilino de una propiedad alquilada por Fernández Saldana en Jacksonville. De acuerdo con la policía, el ADN de Tenon fue identificado en la llanta colocada de forma intencional en la carretera para obligar a la víctima a detenerse.
Los fiscales sostuvieron que Tenon fue el tirador y que el esquema incluyó la utilización de la llanta como señuelo en una calle de Jacksonville Beach. Ese punto, en la hipótesis de la acusación, conectó la escena del crimen con los pagos revisados por el jurado.
Tenon primero se declaró culpable y aceptó testificar contra Fernández Saldana, pero luego se retractó de ese acuerdo y será juzgado el próximo año, de acuerdo con AP.
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Durante los alegatos finales, la fiscal adjunta Christina Stifler sostuvo que Bridegan estaba “desarmado, desprevenido, expuesto, vulnerable. No podía saber que, en ese frío asfalto en febrero de 2022, los autores intelectuales de su asesinato llevaban meses preparándose para su muerte”.
La defensa replicó que Fernández Saldana no tenía motivo para ordenar el crimen. El abogado Jesse Dreicer dijo al jurado que su cliente no obtuvo ningún beneficio con la muerte de Bridegan y añadió que nadie declaró haberlo oído decir que la víctima “merecía morir”.

Bridegan recibió dos disparos cuando detuvo su Volkswagen Atlas para sacar de la carretera la llanta que bloqueaba el paso, según la acusación. Acababa de regresar de la casa de Gardner con dos niños, después de una cena con los gemelos.
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Para los fiscales, el conflicto entre Bridegan y su exesposa se sostuvo en el tiempo por desacuerdos sobre la custodia y la crianza. En esa línea, Kirsten Bridegan declaró ante el jurado que la relación entre su marido y Gardner tras el divorcio era “bastante terrible” y que “no existía absolutamente ninguna confianza”.
Esa declaración, en la lectura de la fiscalía, respaldó la teoría de un enfrentamiento prolongado que derivó en el plan para matar a Bridegan. El caso, según esa reconstrucción, no se explicó por una enemistad externa sino por una disputa familiar que se arrastró durante años.
En el expediente también quedó incorporado el dato de que Gardner, de 39 años, es hija del cofundador de Stampin’ Up!, una empresa de manualidades con sede en Utah. Tras el asesinato, se mudó al estado de Washington, y su proceso judicial comenzará en septiembre, según AP.
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El veredicto contra Fernández Saldana dejó abierta la etapa de definiciones judiciales para los otros acusados vinculados al caso. Mientras la fiscalía lo presentó como una pieza central del asesinato por encargo, la defensa insistió en que no había un beneficio directo que explicara, en los términos que planteó el juicio, la decisión de ordenar el crimen.