Un nuevo mapa muestra cómo las manchas de petróleo ahogan los océanos

2026/09/25

Las manchas de petróleo cubren cada año una superficie estimada de 1,58 millones de kilómetros cuadrados en los océanos del mundo, según un nuevo análisis por satélite que pone de relieve la magnitud de la contaminación en el mar.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Equivale a un área aproximadamente tres veces mayor que la de España. Sin embargo, a diferencia de los vertidos espectaculares como la catástrofe de Deepwater Horizon, buena parte de la contaminación aparece en forma de pequeñas manchas de petróleo que apenas atraen la atención pública.

El análisis de la organización tecnológica conservacionista SkyTruth concluye que los barcos están relacionados con alrededor del 81% de las manchas de petróleo cuyo origen probable pudo identificarse. Los petroleros y los buques de carga son los responsables más frecuentes, mientras que las infraestructuras de petróleo y gas en alta mar representan otro 18%.

Karl Wuster, director de tecnología de SkyTruth, señala que la contaminación por hidrocarburos es un problema constante y global, que se produce con mucha más frecuencia que los vertidos que llegan a los titulares.

Dónde se concentra más la contaminación por petróleo en los océanos

Publicado el 23 de septiembre durante la Climate Week de Nueva York, el análisis utiliza observaciones por satélite recopiladas entre 2023 y 2025 y datos del sistema de vigilancia de la contaminación por hidrocarburos Cerulean de SkyTruth.

Los investigadores utilizaron estas observaciones para modelizar la contaminación anual procedente de buques e instalaciones en alta mar, teniendo en cuenta las diferencias en la cobertura por satélite y en la densidad de tráfico.

Descubrieron que más del 90% de la contaminación estimada se produce dentro de aguas nacionales, a menudo cerca de las costas. Algunas de las concentraciones más altas se observaron en el mar Rojo, el golfo Pérsico, el Mediterráneo y el mar Negro, así como en aguas frente a África occidental y alrededor de Indonesia.

El análisis de SkyTruth también identificó a varios contaminadores reincidentes.

Los investigadores observaron en repetidas ocasiones los mismos 16 buques junto a manchas de petróleo. Tres de ellos, un carguero con bandera de Palaos, un petrolero ruso y un petrolero indonesio, aparecían cerca de manchas en más de una de cada cinco imágenes de satélite.

Algunas instalaciones en alta mar también se vincularon de forma reiterada a la contaminación.

En casi el 29% de las imágenes de satélite de una instalación frente a la costa de Indonesia aparecían manchas de petróleo, y en alrededor del 24% de las tomas de otra instalación frente a Nigeria se observaban situaciones similares.

Ni siquiera las aguas protegidas están a salvo de la contaminación por petróleo. Aunque alrededor del 75% de las áreas marinas protegidas presentaban concentraciones de manchas menores que las de las aguas circundantes, se detectó contaminación en hábitats sensibles, incluido el hábitat de la ballena de Rice, en peligro crítico, en el golfo de México.

Los investigadores advierten además de que el panorama real sigue sin estar claro, ya que la cobertura por satélite es limitada en alta mar y deja grandes extensiones del océano escasamente vigiladas.

Guerras, accidentes y naufragios amenazan también a los océanos

La contaminación por petróleo no procede solo del tráfico marítimo y de las operaciones en alta mar.

En agosto, el petróleo de un petrolero alcanzado durante la guerra en el Golfo llegó a la costa de la isla de Qeshm, en Irán, e invadió sus manglares protegidos. Un vertido separado procedente de un petrolero de la flota en la sombra rusa frente a Omán se extendió por más de 2.000 kilómetros cuadrados.

Además de los conflictos que afectan a los océanos, los accidentes suponen otra amenaza.

Un misterioso buque que volcó frente a Tobago en 2024 cubrió de petróleo las playas y desencadenó una emergencia nacional, mientras que un ferri de pasajeros que encalló en Suecia un año antes dejó una mancha de combustible de cinco kilómetros en el mar Báltico que terminó llegando a la costa.

Incluso los buques hundidos hace décadas siguen representando un riesgo para la salud de los océanos.

Se calcula que unos 8.500 pecios potencialmente contaminantes, en su mayoría de las dos guerras mundiales, reposan en el fondo del mar. Algunos ya están perdiendo petróleo a medida que sus cascos se corroen.