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Todo el mundo pensaba que aquella era una habitación más de una antigua villa romana construida en Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Algunos especulaban que la estancia podía ser incluso un mitreo, un templo dedicado al dios de origen persa Mitra y construido para imitar una cueva. Pero el espacio, en realidad, era la biblioteca más antigua de la península Ibérica.
Arqueólogos de la Universidad de Granada han analizado el cuarto utilizado una nueva técnica conocida como shape grammar (gramática de formas). El objetivo era poder identificar pequeños elementos arquitectónicos para determinar si una construcción posee coherencia suficiente para ser definida con seguridad como una biblioteca.
La habitación 10 de la villa de Fuente Álamo
Según explican en un artículo publicado en la revista Journal of Mediterranean Archaeology, los investigadores aplicaron este método en dos espacios domésticos: la habitación 7 del llamado Palacio Teodosiano de Stobi (Macedonia del Norte), capital de la provincia de Macedonia Salutaris, y la habitación 10 de la villa de Fuente Álamo.
El yacimiento andaluz está en una calzada que conectaba las ciudades costeras con Córdoba, capital de la provincia Bética. El nuevo análisis confirma que la habitación estudiada era una sala de lectura, lo que la convierte en la más antigua documentada en la Península y en una de las mejor conservadas del Imperio Romano.

El espacio presenta una distribución que encaja con el lenguaje constructivo de las bibliotecas romanas: un ábside, nichos rectangulares que pudieron albergar estanterías, otros semicirculares, un podio y habitaciones auxiliares anexas que probablemente servían como espacios de trabajo o almacenamiento.
La combinación de estos rasgos ha sido clave para descartar la interpretación previa del espacio como un posible mitreo y confirmar su uso como un lugar destinado a la lectura, el estudio y la exhibición cultural. “La arquitectura de Fuente Álamo conserva una combinación excepcional de indicios que permiten ir más allá de la mera hipótesis”, escriben los expertos.
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La villa de al menos 400 metros cuadrados -en la que destacan tres mosaicos denominados Nilótico, Las Tres Gracias y El Triunfo de Baco- se construyó en el siglo IV después de Cristo en los mismos terrenos que había ocupado un Balneum (termas romanas) que estuvo activo entre el siglo I y el III.
La biblioteca privada de Fuente Álamo es, además, la más occidental de todo el Imperio Romano. Los investigadores consideran que la importancia de este hallazgo está cerca de la excepcional Villa de los Papiros de Herculano, de la que se conserva el contenido (los papiros) pero no la estructura física que los albergaba.

El trabajo de los arqueólogos de la Universidad de Granada incorpora también una hipótesis que añade mayor interés al descubrimiento. Los expertos sugieren un posible vínculo entre esta sala y un sarcófago hallado en el siglo XIX en el cercano yacimiento de Villares del Carril.
Esta pieza, conocida como sarcófago de la Declamatio, presenta escenas relacionadas con la lectura y la enseñanza. Su cronología e iconografía coinciden con las de la villa donde se ha encontrado la biblioteca. Una de las figuras (un hombre barbudo con un rollo y un códice) guarda semejanzas con un personaje de un mosaico de Fuente Álamo que estudios previos identificaban como el propietario de la finca.

“Aunque esta relación no puede demostrarse de manera definitiva, abre la puerta a que el sarcófago pudiera representar al dueño de la biblioteca, ofreciendo un testimonio único de cómo las élites rurales de la Bética tardoantigua se vinculaban a la cultura escrita y la identidad intelectual”, concluyen los investigadores.

Periodista