A los vecinos del número 12 del paseo de los Húsares, en el barrio madrileño de Cuatro Vientos, les han despertado los gritos de auxilio y la luz azul de los coches de la Policía Nacional, que a las 4:40 de la madrugada han acudido hasta el 2ºA alertados por una llamada. Al teléfono un hombre decía que iba a matar a alguien. De fondo se escuchaban gritos de socorro.
César G.L. ha acabado este lunes con la vida de César y María, sus padres, de 72 y 69 años respectivamente, empleando una mancuerna como arma, en un crimen que ha conmocionado la vida tranquila de una colonia militar a las afueras de Madrid.
Al llegar al inmueble, los agentes de la Policía desplazados se encontraron con la puerta atrancada, la tuvieron que derribar usando un ariete, y, dentro del piso, lo primero que vieron fue los dos cadáveres.
Después hallaron a César, de 36 años, en un "altísimo grado de violencia y alteración", motivo por el cual tuvieron que reducirle con una pistola táser. Lo sacaron del inmueble en una silla de ruedas.
Fuentes policiales explican que el autor del homicidio tiene un historial psiquiátrico, algo que corroboran varios vecinos. Pero el hoy parricida cuenta también con antecedentes penales, e incluso estuvo en prisión por amenazar con un cuchillo a familiares y a guardias civiles.
Las imágenes de César cuchillo en mano se volvieron virales al momento. "No tengo miedo a la muerte", "tengo que hablar con mi novia y saber dónde coño está", "llamad a mi novia y a mi cuñado", gritó entonces. Además, amenazó con matar a su hermana, a su cuñado y a los dos agentes del instituto armado. De aquél incidente, César salió de la casa en la que estuvo atrincherado acompañado de sus padres, que le convencieron para que se entregase a las autoridades.
Por los hechos de agosto se le imputaron cinco delitos: homicidio en grado de tentativa; atentado contra la autoridad; daños; amenazas en el ámbito de la violencia sobre la mujer y amenazas en el ámbito familiar. Salió de la cárcel en junio de 2025. Según relata un vecino, que prefiere mantenerse en el anonimato, César no estaba bien tras su paso por la cárcel, y tenía problemas de salud mental. "No estaba bien, y eso se veía", explica otra vecina.
Dos "personas maravillosas" que acababan de ser abuelos
En la parroquia de Santa María de la Dehesa la bandera ondea este lunes a media asta. A la salida de misa, los feligreses estaban consternados y no hablaban de otra cosa que del asesinato de César, capitán de la Armada, y María, dos "personas maravillosas" y con una vida tranquila, que cada día iban a la iglesia.
"Eran muy majos, no hay otra palabra para definirlos". "Eran estupendos", explican a las puertas de la parroquia dos vecinas del barrio. Metros más allá, en su portal, son varias las personas las que explican que los dos fallecidos habían sido abuelos hace pocos días. El matrimonio tenía otras tres hijas, además de César.
En uno de los dos bares del barrio, la noticia del parricidio ha sido la más comentada entre los vecinos, por encima del adelanto electoral, entre la estupefacción general y la incredulidad. "Los conocíamos todos, eran de toda la vida", resume otro vecino.