Durante demasiado tiempo, hablar de bienestar animal se ha reducido con demasiada frecuencia a comprobar si existe o no una enfermedad. Pero encontrarse físicamente sano no significa necesariamente que un animal esté viviendo bien, y cada vez hay más investigaciones que intentan comprender y medir aspectos relacionados con su estado emocional y su calidad de vida.
La buena noticia es que estamos dedicando cada vez más esfuerzos a mirar, y no simplemente a ver, a las especies domésticas con las que hemos establecido vínculos tan estrechos. Eso implica dejar atrás algunos mitos, como asumir que una menor expresividad facial equivale a una menor complejidad emocional o que, si no podemos identificar el estado de ánimo de un gato con la misma facilidad con la que interpretamos el rostro de otra persona, entonces ese estado emocional no existe. La ciencia del bienestar animal está intentando precisamente desarrollar herramientas que permitan acercarse a su mundo sin proyectar sobre los animales nuestras propias emociones y, al mismo tiempo, sin ignorar que las tienen.
Con este propósito ha nacido FelQoL, un nuevo cuestionario diseñado para evaluar la calidad de vida de los gatos domésticos a partir de la percepción de sus cuidadores. Desarrollado y validado por investigadores del Instituto Waltham Petcare Science, en colaboración con Mars Veterinary Health, Royal Canin y la Universidad de Bristol, los resultados se han publicado en dos trabajos en el Journal of Feline Medicine and Surgery.
Treinta y siete preguntas
FelQoL no pretende diagnosticar enfermedades ni sustituir una exploración veterinaria. Su finalidad es evaluar conjuntamente distintos aspectos del bienestar físico y emocional del gato y ofrecer una referencia que permita observar cómo evoluciona con el tiempo.
Para desarrollar la herramienta, los investigadores recopilaron respuestas de 1.324 titulares de gatos de Estados Unidos y Reino Unido. A partir de esos datos construyeron y validaron un instrumento tecnológico capaz de agrupar las respuestas en siete dimensiones relacionadas con la calidad de vida. Además, un grupo de 385 gatos fue evaluado de nuevo aproximadamente dos semanas después, lo que permitió comprobar hasta qué punto los resultados se mantenían estables cuando no se habían producido cambios relevantes.
El cuestionario final está compuesto por 37 preguntas. El titular del gato debe valorar, en una escala del 1 al 7, hasta qué punto diferentes descripciones o comportamientos se corresponden con su gato. El resultado no es simplemente una puntuación única que diga si el animal está ‘bien’ o ‘mal’, sino un perfil distribuido en siete dimensiones: activo, vocal (maullador), satisfecho, relajado, móvil, buen apetito y sociable.
La elección de estas dimensiones responde a la intención de captar tanto aspectos físicos como emocionales del bienestar cotidiano. Un gato puede, por ejemplo, mantener un apetito adecuado pero haber reducido considerablemente su actividad, o seguir comiendo con normalidad mientras muestra cambios en su sociabilidad. Observar estas áreas por separado proporciona una imagen más completa que intentar resumir su bienestar en una única pregunta.
Además, los investigadores buscaron que el cuestionario fuera suficientemente sencillo para utilizarlo en la práctica. El desarrollo partió de una versión mucho más extensa que posteriormente fue depurada para eliminar preguntas redundantes o poco informativas. La versión final está pensada para poder completarse en menos de diez minutos.
La edad, la salud y el entorno del gato
Una de las comprobaciones realizadas durante la investigación consistió en analizar si las puntuaciones obtenidas por FelQoL encajaban como cabría esperar según diferentes características de los animales. Los resultados encontraron asociaciones entre la calidad de vida medida por la aplicación y factores como la edad, determinadas condiciones de salud y algunos elementos del entorno.
Los gatos de mayor edad mostraron descensos significativos en las dimensiones relacionadas con la actividad, la movilidad y la sociabilidad. También se observaron puntuaciones menores en actividad y movilidad entre los animales cuyos cuidadores habían comunicado problemas dentales, digestivos, endocrinos o renales, así como obesidad. Los problemas renales también se asociaron con una reducción significativa en la dimensión relacionada con la sociabilidad.
El entorno también parece importar de forma significativa. Los gatos que disponían de lugares elevados desde los que observar el exterior presentaron puntuaciones mayores en las dimensiones de actividad y movilidad. Este resultado encaja con la importancia que tiene para la especie determinados recursos ambientales que permiten explorar, observar y controlar el entorno desde una posición elevada.
La herramienta también encontró diferencias entre algunas razas en determinadas dimensiones, aunque los propios investigadores utilizaron estos datos como parte de la evaluación de los factores que pueden relacionarse con la calidad de vida y no como una clasificación general de qué razas viven mejor o peor. Por ejemplo, los gatos de pelo largo obtuvieron puntuaciones medias inferiores en actividad y satisfacción en el conjunto de datos analizado, mientras que los siameses destacaron en actividad y los maine coon en satisfacción.
En el segundo estudio establecen intervalos de referencia que pueden ayudar a interpretar qué puntuaciones son esperables en diferentes circunstancias y a explorar qué factores podrían estar detrás de una reducción del bienestar. Los autores señalan, no obstante, que todavía será necesario realizar más investigación para estudiar enfermedades concretas y seguir la evolución de las puntuaciones de gatos individuales a lo largo del tiempo.
Una herramienta para particulares y veterinarios
Una de las posibilidades más interesantes de FelQoL es que no está concebida exclusivamente para utilizarse dentro de una clínica veterinaria. Los investigadores señalan que puede servir también a los convivientes interesados en realizar un seguimiento del bienestar de su gato en casa y utilizar esa información como punto de partida para hablar con su veterinario, lo que podría resultar especialmente útil porque los gatos tienen una conocida capacidad para ocultar signos de enfermedad o dolor y porque muchos titulares no acuden a la consulta hasta que perciben que algo va claramente mal. Una herramienta que permita establecer una línea de base cuando el animal está sano puede facilitar la detección de cambios más sutiles.
La idea sería, por tanto, menos parecida a hacer un test para descubrir si el gato es feliz y más próxima a disponer de un diario periódico de su calidad de vida. Si con el tiempo se produce un descenso en determinadas dimensiones, esa evolución puede servir como motivo para prestar mayor atención al animal y plantear una consulta veterinaria incluso aunque todavía no exista un síntoma evidente.
Janet Patterson-Kane, una de las coautoras del trabajo y responsable global de ciencia veterinaria de Mars Science and Diagnostics, considera precisamente que el seguimiento a lo largo del tiempo podría ser una de las aplicaciones más interesantes de la herramienta, especialmente en animales de edad avanzada. El objetivo es que la información obtenida por los titulares de estos gatos pueda integrarse posteriormente en la consulta veterinaria y complementar la evaluación clínica.
Por ahora, FelQoL no debe interpretarse como un sustituto del veterinario ni como una herramienta diagnóstica. El propio estudio plantea que serán necesarias nuevas investigaciones para evaluar su utilidad en enfermedades específicas y para estudiar los cambios longitudinales en gatos individuales. Pero sí supone un paso hacia una forma más precisa de hablar del bienestar felino, intentando conocer cómo se encuentra en su vida cotidiana y no solo preguntando si el animal está enfermo.
FelQol ya se encuentra en uso dentro del primer biobanco de mascotas del mundo, elaborado por Mars Petcare. La siguiente etapa será determinar cómo puede incorporarse de manera práctica a la vida de los convivientes con gatos y en las consultas veterinarias.
Referencia:
- A new generic feline quality of life (FelQoL) questionnaire: part 1 – development and validation. Luca Albergante et al. Feline VMA (2026)
- A new generic feline quality of life (FelQoL) questionnaire: part 2 – initial evaluation of clinical utility. Luca Albergante et al. FelineVMA (2026)