Vendió KFC por 2 millones y terminó arrepintiéndose: ahora subastan la casa del coronel Sanders y una misteriosa receta de 11 especias

2026/07/31

La barba blanca, las gafas, el traje impoluto y la corbata negra siguen apareciendo en miles de restaurantes de todo el mundo. Harland Sanders murió en 1980, pero su imagen sobrevivió hasta convertirse prácticamente en inseparable de KFC. Ahora, una parte mucho más íntima de la historia del empresario sale a subasta en Kentucky: su casa, un restaurante y objetos que permiten asomarse a la vida que había detrás del personaje.

Según publica The New York Times, la venta incluye la propiedad de Shelbyville donde Sanders vivió durante años y el restaurante que abrió junto a su segunda esposa, Claudia. La familia que ha mantenido este patrimonio durante más de medio siglo ha decidido desprenderse de él, poniendo en el mercado tanto los inmuebles como numerosos recuerdos vinculados al fundador de Kentucky Fried Chicken.

Y hay de todo. Entre las piezas se encuentran una Biblia de Sanders, una de sus características corbatas negras, utensilios de cocina y ollas a presión relacionadas con el método que utilizó para preparar su pollo. Sanders convirtió precisamente la cocción a presión en una de las claves para poder servir pollo frito con rapidez sin renunciar al resultado que buscaba.

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Pero el objeto que probablemente despertará más curiosidad es mucho más pequeño. Según The New York Times, entre los documentos aparece una agenda de cuero de 1964 con anotaciones sobre las cantidades de 11 hierbas y especias. La coincidencia resulta inevitable: la famosa receta de KFC se promociona desde hace décadas alrededor de esa combinación de once ingredientes.

Eso no significa que el secreto mejor guardado de la cadena haya aparecido de repente en una subasta. No se ha certificado que las anotaciones correspondan a la receta original de KFC y la propia compañía sostiene que no lo son, según recoge el diario estadounidense. La agenda es, por tanto, una pieza histórica vinculada a Sanders, pero no puede presentarse como la receta secreta auténtica.

El año en el que se deshizo de la marca

La fecha del cuaderno, 1964, resulta especialmente significativa. Ese mismo año Sanders vendió Kentucky Fried Chicken por 2 millones de dólares a un grupo de inversores. Había levantado un negocio extraordinariamente reconocible, pero el crecimiento de la compañía terminó escapando de sus manos. Sanders continuó ligado a la marca y convertido en su rostro público, aunque su relación con la nueva etapa empresarial estuvo lejos de ser tranquila.

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Según relata el periódico americano, Sanders llegó a lamentar aquella venta y fue especialmente crítico con algunos cambios introducidos posteriormente en la comida. Su obsesión por mantener determinados estándares llegaba al extremo de visitar franquicias y mostrar abiertamente su disgusto cuando consideraba que los platos no estaban preparados como debían.

El contraste económico fue enorme. Siete años después de aquella operación de 2 millones de dólares, Kentucky Fried Chicken volvió a cambiar de manos por 285 millones, cuando fue adquirida por Heublein. Sanders había vendido pronto una compañía que acabaría transformándose en una gigantesca cadena internacional, aunque continuó siendo precisamente él, y no sus sucesivos propietarios, quien daba rostro a la marca.

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La subasta recupera ahora aquella historia desde una perspectiva mucho más doméstica. No se trata únicamente de adquirir recuerdos de una celebridad empresarial: la casa, el restaurante, los utensilios y documentos pertenecen al entorno en el que vivió un hombre que terminó convertido en logotipo global.

La venta llega además en un momento curioso para la relación de KFC con el lugar donde nació su identidad. The New York Times recuerda que la compañía anunció en 2025 el traslado de su sede corporativa estadounidense de Louisville, Kentucky, a Plano, Texas. El estado continúa formando parte del nombre y de la iconografía de la cadena, pero su vínculo empresarial con Kentucky es hoy diferente.

Y en medio de casas, ollas, documentos y recuerdos queda esa agenda de 1964. Puede que no revele cómo preparar el pollo de KFC (la empresa insiste en que no lo hace), pero resulta difícil imaginar un objeto mejor para cerrar el círculo: once hierbas y especias anotadas por el hombre cuya receta lleva décadas alimentando uno de los secretos comerciales más famosos de la comida rápida.

Fotos | KFC y kfcguam/Instagram

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