El escritor José Manuel Ibarrola decía que “no se puede decir impunemente te quiero, en Venecia” y para Roberto Bolaño era “el paraíso, el sitio que sabe que nada perdura” (entrevista en Playboy 2003). Ver belleza y belleza en el silencio que solo rompen los motores de las lanchas y los graznidos de las gaviotas, hasta quedarse sin palabras, entre edificios de ventanas labradas que luchan por mantenerse firmes y una frecuente neblina que baja hacia el agua verde de la laguna, tiene un precio. Y muchos lo han pagado quedándose a vivir.
De ella se enamoraron algunos personajes ilustres. Peggy Guggenheim o Ezra Pound la convirtieron en lugar de residencia. Allí pasaron los últimos años de sus vidas y es en ella donde tienen sepultura. También Didier y Sophie Vann Guillon, dueños y fundadores de Valmont, quedaron fascinados por este lugar. De ese flechazo nacieron la colección de perfumes Storie Veneziane y la residencia Valmont, en el Palazzo Bonvicini: una casa de tres habitaciones y dos salones en la que la marca recibe, entre piezas de la famosa colección de arte de Didier, a amigos y periodistas. Y en la que acaban de presentar la última creación olfativa de la colección, Rosa Fucsia I.
Didier y Sophie Vann Guillon, dueños y fundadores de Valmont, quedaron fascinados por Venecia
En Storie Veneziane, cada extrait de parfum es concebido como un poema inspirado en algún rincón secreto de Venecia. Los frascos, joyas de coleccionista, se coronan con una máscara artesanal de cristal de Murano, elaborada individualmente por el maestro vidriero veneciano Leonardo Cimolin. Las sutiles irregularidades del trabajo hecho a mano garantizan que no existan dos piezas iguales. Cada perfume de la colección viste esta máscara en un color único. El nuevo, es de un color que aparece ya en su nombre: fucsia.
Lo más interesante casi nunca es protagonista
Su llegada marca un hito fundamental en la historia de la Maison porque todas las creaciones precedentes de Storie Veneziane nacieron con un alma unisex y el nuevo perfume se ha concebido con una naturaleza explícitamente femenina.

Rosa Fucsia I traslada a los sentidos al legendario Palazzo Bragadin Carabba, una joya de la arquitectura gótica veneciana de fachadas rosadas, famosa por haber albergado las habitaciones en que vivía el seductor Giacomo Casanova. Cuenta la historia que en ese escenario en que florecieron pasiones, intrigas susurradas y romances libertinos, se llevaron, por primera vez, unos pendientes.
Pero no interesa el famoso seductor. Como aclara Sophie Vann Guillon, creadora de la fragancia, “aquí la mitología de Casanova se repliega con elegancia a un segundo plano para ceder todo el protagonismo a las mujeres reales que caminaron a su lado: mujeres dotadas de instinto, inteligencia, ingenio y una libertad indomable cuya huella permanece viva en Venecia mucho después de que su silueta desaparezca”.

El universo visual y conceptual de Rosa Fucsia I se completa con una extraordinaria colaboración artística con la reconocida artista fotográfica japonesa Kimiko Yoshida, cuyos autorretratos y metamorfosis sobre la identidad y la feminidad dialogan maravillosamente con el aura atemporal de este perfume. La exposición Penelope. Her Journeys puede visitarse en el museo del Palazzo Bonvicini hasta el próximo mes de enero.
Pirámide Olfativa de Rosa Fucsia I
En la salida aparece un acorde estimulante de bayas rosas combinado con bergamota italiana. En el corazón se aprecia el aceite esencial de rosa damascena de Turquía, con matices de miel y frescura empolvada, iluminado por la transparencia solar de la freesia. Una estela cálida y envolvente de pachulí y almizcle suave protagonizan el fondo.
Un Recorrido por la Colección Storie Veneziane

Pero hagamos un recorrido por toda la colección de Storie Veneziane. Nada mejor para comprender la magnitud de Rosa Fucsia, la novena creación.
- Un paseo lejos de turistas: Verde Erba
Inspirado en el Pontile Sant'Elena al alba, cuando la brisa matutina de la laguna se impregna del frescor verde de sus jardines. Una composición floral y fresca dominada por la delicadeza de la celinda (jazmín del poeta), la frescura verde del apio y la ligereza del papiro. Contiene entre sus notas la ligera brisa mentolada que deja la hierbabuena que crece a lo largo del paseo.
- La Bienal: Alessandrite
Inspirado en L'Arsenale, escenario emblemático de la Bienal de Venecia que encarna el diálogo perfecto entre la maestría histórica y la modernidad vibrante. Una fragancia floral aldehídica con notas de bergamota, la suntuosidad del jazmín grandiflorum y un fondo limpio y sofisticado de aldehídos.
- El espíritu de Venecia: Laguna Verde
Se inspira en la calma y la majestuosidad de la Gran Laguna. Capta el contraste entre el aroma de las aguas de la laguna y la piedra de sus palacios. La hoja de violeta está en la salida: aporta un aroma acuático y evoca la primera brisa de la mañana. En el centro se encuentra una nota de iris que añade elegancia atemporal. Y en el fondo el papiro amaderado con un matiz de cuero evoca la solidez de los palacios que bordean el canal.
- Una estrecha callejuela: Gaggia Medio
Inspirado en las callejuelas y esquinas impregnadas de piedra húmeda y misterio del barrio de Dorsoduro. Un acorde ambarado y amaderado que despliega el frescor especiado del cardamomo, la textura cremosa del sándalo y la calidez envolvente del ámbar mineral.
- Iglesias y jardines franciscanos: Rosso
Se inspira en el majestuoso palacio y convento de San Francesco della Vigna, templo de opulencia, serenidad y grandeza gótica. Una joya floral-oriental articulada sobre la jugosidad de las frutas rojas, el esplendor de la Rosa Damascena y la profundidad mística de la madera de oud.
- Celebración del exceso: Blu Cobalto
El Campo San Moisè, encarnación del lujo, la majestuosidad y la sofisticación del barroco veneciano la inspira. Un extracto oriental-gourmand en el que se entrelazan la intensidad del pachulí, la adicción amarga y tostada del cacao y la calidez ahumada del opopónaco (opoponax).
- La locura del mercado: Zafferano
Un lugar de encuentro histórico entre las rutas de especias de Oriente y Occidente, el puerto comercial de San Polo, inspira esta creación especiada y amaderada. Entre sus notas destaca la dulzura melosa de la flor de bigarade (azahar), el calor noble del azafrán y la estela resinosa del oud.
- La más típica postal: Mica d'Oro
Inspirado en el lugar menos secreto de Venecia: el esplendor decadente y dorado de la Plaza de San Marcos y su histórico Palazzo Ducale está en el centro de esta creación. Se trata de una fragancia oriental golosa que combina la intensidad embriagadora del ron, la cremosidad de la crema chantillí y la calidez adictiva de la vainilla Bourbon.