La visita del papa León XIV en noviembre de este año representa una oportunidad para convertir al turismo religioso en un motor económico y diversificar la oferta turística del país, más allá de Cusco y Lima, sostiene la Red Mundial de Turismo Religioso.
El papa León XIV visitará el Perú en noviembre, lo que implica un impacto no solo espiritual sino también podría convertirse en un importante impulso para la economía nacional.
Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso, señaló en Economía para Todos de RPP que los recursos destinados a preparar este evento podrían generar un retorno de hasta seis veces la inversión realizada.
El especialista aseguró que la experiencia internacional demuestra que las inversiones vinculadas a grandes eventos religiosos producen un efecto multiplicador tanto en el turismo como en el posicionamiento internacional del país.
"La visita del papa es una oportunidad interesante porque la inversión que se haga multiplica por seis los resultados", afirmó.
Como ejemplo, citó el caso de España, donde una reciente visita papal implicó una inversión conjunta del Estado, el sector privado y la Iglesia por alrededor de 25 millones de euros, que posteriormente habría generado una recuperación cercana a los 125 millones de euros.
"Hay que destinar un monto para invertir y recuperar seis veces más ese monto, más todo el impacto espiritual, de posicionamiento internacional, de repercusión interna y de movilización de jóvenes", sostuvo.
La Ruta del Papa busca impulsar nuevos destinos turísticos
En ese contexto, Lomello destacó la creación de la denominada Ruta del Papa, que recorrerá los lugares donde León XIV desarrolló parte de su vida pastoral en el Perú.
A su juicio, esta iniciativa puede convertirse en un nuevo atractivo capaz de diversificar el turismo nacional y reducir la dependencia de destinos tradicionales como Cusco y Lima.
"Perú tiene que salir de la trampa de Cusco y Lima porque tiene muchísimos otros atractivos extraordinarios. Hay que gestionarlos, invertir y motivar al sector privado para desarrollarlos", señaló.
El especialista también consideró que el regreso del pontífice representa una oportunidad para fortalecer la imagen internacional del Perú en un momento en que el país aún no recupera los niveles de turismo registrados antes de la pandemia.
Turismo religioso mueve millones de visitantes en el mundo
Lomello explicó que el turismo religioso representa uno de los segmentos más importantes de la industria turística global. Según indicó, alrededor del 20% de los turistas del mundo viajan motivados por destinos de fe, lo que equivale a unos 400 millones de personas al año.
En América, estimó que existen cerca de 80 millones de turistas espirituales, mientras que en el Perú el flujo alcanzaría aproximadamente ocho millones de visitantes, aunque reconoce que se trata de un segmento poco visibilizado.
El especialista señaló que el país cuenta con una ventaja competitiva gracias a la gran cantidad de santuarios, iglesias y santos de reconocimiento internacional, como Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, Santo Toribio de Mogrovejo y el Señor de los Milagros. Sin embargo, considera que ese potencial aún no ha sido desarrollado como un producto turístico.
Convertir los santuarios en una experiencia turística
Para aprovechar ese mercado, Lomello sostuvo que no basta con contar con atractivos religiosos, sino que es necesario construir una oferta turística integral.
Esto implica desarrollar rutas temáticas, museos, recorridos guiados, experiencias interactivas, estrategias de promoción y un relato que permita atraer tanto a peregrinos como a turistas interesados en el patrimonio cultural.
Asimismo, indicó que este trabajo requiere una coordinación entre la Iglesia, el Estado, el sector privado y la industria turística para diseñar y promocionar productos especializados.