La actriz Amaya Forch reveló que fue víctima de una violación hace tres décadas, con el objetivo de cuestionar el nuevo proyecto de ley "Escucha su corazón", que busca que las mujeres deban escuchar los latidos del feto antes de someterse a un aborto.
A través de una carta enviada a El Mercurio, la también cantante relató la terrible experiencia que vivió hace 30 años.
"Hace 30 años viví un infierno en manos de un hombre cuyo rostro decidí olvidar. Con los años aprendí a convivir con el dolor, volví a confiar y he sido feliz. No obstante, hay preguntas que hoy vuelven a aparecer", comenzó relatando.
Forch contó que en esa ocasión no quedó embarazada, pero reflexionó sobre qué habría ocurrido si hubiese sido así.
"Esa noche pude haber quedado embarazada. ¿Habría sido capaz de soportarlo? ¿Habría reído o llorado en el parto? ¿Mis constantes lágrimas habrían marcado a mi hijo? ¿Me habría sentido culpable como madre?", expresó.
"¿Qué cruz habría cargado mi niño al saberse hijo de un violador? ¿Habría podido ocultarle la verdad? ¿Estaría condenada a mentirle a mi propio hijo para protegerlo de su origen? ¿Se parecería a su padre? ¿Vería la cara de ese monstruo en los ojos de mi niño? ¿Habría abortado?", agregó.
"'Escucha su corazón' se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer. De solo pensarlo se me parte el alma", señaló.
El proyecto "Escucha su corazón"
Cabe señalar que el proyecto, presentado por los diputados Cristóbal Urruticoechea y Álvaro Jofré del Partido Nacional Libertario, pretende modificar el Código Sanitario para establecer el deber de informar a la mujer sobre la actividad cardíaca embrionaria o fetal, y ofrecerle la oportunidad de escucharla antes de realizar el procedimiento.
La moción también contó con las firmas de las diputadas republicanas Chiara Barchiesi, Catalina del Real y Claudia Reyes, además de Ximena Ossandón (RN), quien posteriormente retiró su respaldo tras reconocer que no había leído la iniciativa.
El proyecto plantea que "la existencia de actividad cardíaca constituye un dato clínico objetivo y verificable, propio del estado biológico del embarazo, cuya comunicación robustece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita el aborto".
Si bien "la madre del nonato podrá declinar libremente este ofrecimiento, con todo, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si es que esa situación (la actividad cardíaca) se verifica", puntualiza el documento.
Las críticas de Forch
"¿Qué moralina retrógrada es esa que pretende calificar nuestro sufrimiento y decirnos cómo debemos lidiar con el espanto vivido?", reflexionó Forch.
"Los señores diputados podrían usar el suyo para crear leyes que nos den más seguridad a las mujeres, leyes que nos hagan sentir protegidas, no atacadas. No más de lo que ya somos", finalizó.