Wanda Nara festejó el fallo judicial junto a sus hijas y su novio en Portofino: playa, paddle board y langosta

2026/08/01

La empresaria pasó un día junto a las niñas, Martín Migueles y Ana Rosenfeld (Video: Instagram)

Tras días de incertidumbre acerca de su regreso al país el viernes por la tarde, horario italiano, Wanda Nara recibió la noticia por parte de la justicia italiana: la autorizaron a hacer los pasaportes de sus dos hijas sin la firma de Mauro Icardi. La felicidad por este fallo a su favor luego del robo de la documentación llegó el sábado por la tarde y fue sin ambigüedad: playa, mar, las dos niñas, su pareja Martín Migueles y su abogada Ana Rosenfeld, que puso en pausa sus vacaciones familiares, fueron a celebrar al exclusivo club de playa Le Carillon, en Portofino.

El día arrancó con una selfie de salida. Wanda apareció con malla negra y una cartera blanca bajo el brazo, con dos de sus hijas detrás, envueltas en toallas tras haber salido del agua. La imagen las muestra frente a lo que parece la entrada de un balneario, con la luz de verano italiano pegando de lleno.

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El balneario elegido tiene una estética precisa: reposeras turquesa alineadas sobre un deck de madera, sombrillas beige, y macetas con flores rosas y blancas en primer plano. Desde el deck se ve la bahía entera, con yates anclados a lo lejos y el agua quieta del Mediterráneo cerrando el horizonte. Otro sector del mismo lugar tiene reposeras y sombrillas con estampado verde arabesco. Wanda registró el lugar en dos tomas distintas: una más abierta que muestra la hilera de reposeras frente al mar, y otra más cerrada sobre una de las sombrillas con el agua de fondo y el cielo despejado.

Wanda Nara sonríe en primer plano junto a una niña sentada que sostiene un plato de langostinos y mariscos en un restaurante de paredes rojas
Wanda junto a su hija menor disfrutando de un almuerzo en la playa
Dos niñas sentadas en una tabla de paddleboard flotando en el agua. Fondo con playa, sombrillas, personas y una colina con vegetación y casas bajo cielo azul
Las dos pequeñas aprovecharon para disfrutar a pleno de la playa antes de regresar al país
Wanda Nara y tres mujeres posan en traje de baño sobre una tabla blanca flotando en el agua; detrás se ve una montaña verde con construcciones
Ana Rosenfeld, la abogada de Nara, se sumó a las celebraciones
Playa de arena oscura, mar con olas, sombrillas y reposeras estampadas en verde y blanco, mesas, muelle, cabañas, persona, colina verde, cielo azul con nubes
El lugar que eligieron para celebrar el fallo de la justicia italiana fue el exclusivo club de playa Le Carrilon, en Portofino, con sus reposeras y sombrillas decoradas en verde maiolica, un diseño de Dolce & Gabbana

El vínculo entre Wanda y Rosenfeld hace tiempo excede lo estrictamente profesional, y el sábado lo confirmó una vez más. La abogada no estuvo solo del otro lado de un expediente judicial: estuvo en el balneario, posando junto a Wanda en una selfie tomada frente a las sombrillas de estampado verde mayolica, un diseño de Dolce & Gabbana para el club de playa. Wanda llevaba sombrero negro de ala ancha y una camisola de encaje negro con escote pronunciado; Rosenfeld, una remera blanca con estampado floral, anteojos de sol oscuros y sandalias de plataforma. La imagen condensa esa doble dimensión de la relación.

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Las nenas se lanzaron al agua. Dos tomas distintas las muestran con una tabla de paddle board en la bahía: en una, una de ellas está acostada sobre la tabla mientras la otra nada cerca, con el cordón de la tabla en la mano y un bote rojo de salvataggio de fondo. En la otra, las dos están sentadas juntas sobre la tabla en medio del mar, con la costa arbolada detrás, las construcciones históricas sobre la roca y los bañistas dispersos en la bahía. Las caras tapadas con emojis de corazón rosa, como en todas las publicaciones de Wanda cuando aparecen sus hijos.

Migueles también entró al agua. Wanda compartió un video en sus historias con la canción “Frente al mar” de Beéle de fondo: él con remera negra y short de baño, ella en bikini negro, jugando entre las olas en la misma bahía. En uno de los fotogramas, una de las nenas aparece en primer plano con bikini a rayas rosas, con los yates y la vegetación de la costa italiana cerrando la escena.

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Mujer rubia y niña de cabello oscuro en el agua. La niña lleva un emoji de corazón y flecha en la cara y aparato dental. Barcos y bañistas en el fondo
La empresaria junto a su hija mayor disfrutando del día de playa
Dos niñas suben escaleras de madera con pies arenosos. Hay un bolso y sandalias rosas, jardineras con petunias rosas y blancas, y tumbonas plegables
El balneario italiano estaba rodeado de flores
Plato de mariscos con langosta, gambas rojas, cigalas y hojas verdes sobre hielo. Mesa de madera con celular, vaso y servilleta
El almuerzo por el que apostó la familia
Dos niñas en el mar, una sobre una tabla de paddle surf inflable, la otra sujetando una cuerda. Al fondo, costa rocosa con personas y botes salvavidas
Las niñas estuvieron todo el día a puro juego en el mar

Más tarde llegó otra foto en el agua: Wanda de frente, con malla negra, junto a una de sus hijas en bikini a rayas rosas, ambas con el mar hasta la cintura y embarcaciones de fondo. El pelo mojado de la nena y la expresión relajada de Wanda resumen el tono del día.

Al cierre de la jornada en el balneario, las nenas subieron las escaleras de madera con flores rosas desbordando las macetas a los costados. Una iba con remera a rayas y short de jean; la otra, con remera marrón, short de jean y un bolso rosa en la mano, descalza sobre los escalones de piedra. La cara cubierta por el emoji de corazón, como siempre.

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El almuerzo fue en Langosteria, uno de los restaurantes de referencia de la costa italiana, identificado por el tag de ubicación que Wanda sumó a la imagen. Antes de llegar a la mesa, el mozo presentó la selección del día: una fuente blanca con una langosta entera sobre hielo, las pinzas y la cola a la vista, flanqueada por gambas rojas y vieiras. El local tiene una estética náutica marcada: paredes rojas, ojos de buey con iluminación perimetral y, como pieza central del salón, un mosaico circular que representa una langosta con la inscripción “The Queen”.

Los platos que Wanda fotografió hablan del menú. Primero, una entrada de tomates frescos en rodajas gruesas, bañados en aceite de oliva y decorados con hojas de albahaca, servidos en vajilla blanca con borde dorado. Después, una fuente con chips de alcauciles glaseados con menta. Y el plato fuerte: una langosta entera servida en paellera de acero. Wanda posó junto a una de sus hijas frente a ese plato, con el salón rojo de fondo y la decoración náutica enmarcando la escena.

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Niña con cabello castaño, camiseta de rayas y shorts de jean. Pies descalzos. Sandalias rosadas y bolso rosa. Escaleras de madera. Flores rosadas y blancas. Arena
Cuando regresen a Argentina, las nenas se reincorporarán a sus actividades
Selfie de dos mujeres. Una con sombrero negro y vestido de encaje. La otra con gafas de sol, camiseta blanca, y sandalias. Sombrillas
Ana, la abogada de la empresaria, puso en pausa sus vacaciones para estar junto a las niñas
Dos manos, una con uñas rojas y un anillo, otra de una niña, sostienen un plato blanco con frutas picadas: melón, fresas, arándanos, kiwi, albaricoques y moras
Wanda y su hija sostienen un plato con frutas variadas
Primer plano de un plato con rodajas doradas y translúcidas, cubiertas con almíbar, y una rama de menta verde en la parte superior
La comida tuvo un rol importante en la celebración familiar (Instagram)

En algún momento de la sobremesa apareció el plato de frutas. Wanda fotografió dos manos sosteniéndolo: melón, frutillas, kiwi, arándanos y moras apilados en una fuente blanca, con las sombrillas verdes de arabesco de fondo. Etiquetó cada mano: “Fran” y “Mamá”. La de Fran, con anillos de brillantes en el dedo medio; la de Wanda, con un reloj de esfera blanca y caja dorada. Sobre la imagen, una sola leyenda: “Mismos gustos”.

La foto grupal en el muelle cerró el registro del día. Wanda, Rosenfeld y las dos nenas posaron juntas sobre una plataforma de madera al borde del agua, con la bahía y la costa arbolada detrás. Las nenas, con el pelo húmedo y en bikini, flanquean a las dos adultas. Rosenfeld, integrada al grupo con la misma naturalidad que en cualquier otro plano del día, completa una imagen que difícilmente podría leerse solo en clave legal.

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