Xi Jinping reconoce los riesgos de la IA mientras Donald Trump los minimiza

2026/09/28

Después de que directores ejecutivos de importantes empresas de inteligencia artificial pidieran al Gobierno estadounidense cooperar con China para contener los peligros de la tecnología, el presidente Donald Trump comenzó su cumbre con el presidente chino, Xi Jinping, dando a entender que no estaba interesado.

“La Superinteligencia (SI) será un gran tema de discusión, pero quiero dejarla exactamente donde está”, escribió Trump el jueves en una publicación en Truth Social, utilizando su término preferido para referirse a la IA. El presidente no mencionó la tecnología en sus breves declaraciones en la Casa Blanca más tarde ese día, antes de sus conversaciones con Xi.

Pero cuando Xi habló después de Trump, el presidente chino mencionó la IA y dijo que la tecnología debía gestionarse de manera responsable.

“Tanto China como Estados Unidos son naciones líderes en inteligencia artificial”, dijo Xi. “Ambos tenemos la capacidad y la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien, y garantizar que el desarrollo de la IA esté siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas”.

Trump y sus aliados en Silicon Valley han rechazado enérgicamente los recientes llamados de algunos ejecutivos de IA para desacelerar el desarrollo de esta tecnología, con el argumento de que China respondería acelerando su avance para superar a Estados Unidos.

Pero las declaraciones públicas de Xi y otros funcionarios chinos sugieren que el panorama es más complejo. Aunque la idea de desacelerar el desarrollo ha sido recibida con escepticismo por comentaristas en China afines al Gobierno, Xi y otras voces prominentes están comenzando a expresar preocupación por la posibilidad de que la tecnología se vuelva peligrosa o perjudicial para la sociedad.

Xi dijo en un discurso en julio, durante la principal conferencia anual sobre IA de China, que debía desarrollarse una supervisión de la tecnología para “evitar la pérdida de control”. El país ya tiene regulaciones sobre IA más estrictas que Estados Unidos. En ese discurso, Xi también pidió fortalecer la prevención de riesgos y garantizar que la IA permanezca bajo control humano.

A principios de este mes, un funcionario de la principal agencia china encargada de regular la IA advirtió en una conferencia de prensa que la creciente capacidad de los modelos para encontrar y aprovechar vulnerabilidades de software estaba generando el riesgo de una “pérdida extrema de control”.

Ambos presidentes habían anticipado que la IA estaría en la agenda de la cumbre del jueves. Un resumen de la reunión divulgado por China señaló que Xi dijo a Trump que las dos naciones “pueden continuar su diálogo sobre IA, intercambiar opiniones sobre sus riesgos y beneficios y prevenir conjuntamente el uso indebido y abusivo de la IA”. No mencionó ninguna discusión sobre un acuerdo formal acerca de la tecnología. La declaración oficial china también señala que Trump se pronunció a favor de mantener el diálogo y fortalecer la cooperación bilateral sobre IA.

La oposición de Trump a la regulación de la IA y el resentimiento de China por los esfuerzos de Estados Unidos durante los últimos 10 años para perjudicar a su industria de IA mediante controles de exportación hacen improbable cualquier acuerdo amplio entre ambos países sobre esta tecnología, según expertos.

Pero la reciente disposición de funcionarios chinos a reconocer los riesgos de la IA y el descubrimiento continuo de nuevos incidentes en los que la tecnología se comporta de manera inesperada significan que no debería descartarse por completo la posibilidad de algún tipo de acuerdo internacional para regularla, dijo Matt Sheehan, investigador principal del Carnegie Endowment for International Peace.

“La realidad impondrá un sentido de urgencia a ambas partes”, dijo Sheehan, quien investiga asuntos tecnológicos globales con énfasis en China.

Sheehan ha planteado que Estados Unidos y China, pese a competir por el liderazgo en IA, pueden desarrollar mecanismos paralelos para reducir sus riesgos.

Los líderes estadounidenses y chinos han señalado durante aproximadamente una década a la inteligencia artificial como un elemento central de su rivalidad. Beijing dijo en el 2017 que aspiraba a convertirse en líder mundial de esta tecnología para el 2030.

Los estrategas del Pentágono esperan que la IA desempeñe un papel cada vez mayor en la guerra, al permitir el uso de drones autónomos y acelerar las decisiones tácticas, lo que podría alterar la influencia militar estadounidense en el Pacífico. La rápida expansión de las capacidades de la IA ha convencido a líderes empresariales y políticos de ambos países de que la tecnología pronto será un pilar del crecimiento económico, al aumentar la productividad y propiciar nuevos avances científicos.

Las empresas chinas de IA han demostrado una gran capacidad y han lanzado modelos que casi igualan a los mejores de las compañías estadounidenses, pese a que los controles de exportación de Estados Unidos han limitado el acceso de China a los chips avanzados necesarios para entrenar y operar sistemas de IA de última generación. El Gobierno chino ha respaldado a sus principales empresas nacionales de IA y las ha instado a independizarse de la tecnología estadounidense.

Los líderes empresariales estadounidenses han dicho repetidamente que deben avanzar con rapidez para desarrollar una IA más potente y mantenerse por delante de las crecientes capacidades de China. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, quien recientemente propuso una desaceleración de toda la industria debido a preocupaciones sobre seguridad, dijo en un ensayo reciente que el desarrollo estadounidense de IA no debería desacelerarse hasta el punto de permitir que China lo alcance.

Xi Jinping vuelve a la Casa Blanca más de una década después.

Donald Trump recibió a su homólogo chino con ceremonia oficial y honores militares. Ambos destacaron su voluntad de cooperar pese a las profundas diferencias entre Washington y Pekín. / ajr pic.twitter.com/1mObGJuSzi

— DW Español (@dw_espanol) September 25, 2026

China ha implementado varias regulaciones nacionales sobre IA: ha aprobado normas que exigen identificar claramente el contenido generado por inteligencia artificial, ha limitado el uso de algoritmos para difundir noticias y otros contenidos y ha prohibido que menores de edad utilicen chatbots de compañía.

Funcionarios del Gobierno chino hablan regularmente sobre la IA y sus riesgos en discursos públicos y artículos, según personas que trabajan en políticas sobre esta tecnología en China.

El mismo funcionario que advirtió públicamente este mes sobre el riesgo de perder el control de la IA también dijo que la tecnología estaba “reduciendo la demanda de mano de obra tradicional”. En un artículo publicado el 12 de septiembre en una revista china de ciberseguridad, el ministro de Seguridad del Estado de China, Chen Yixin, advirtió que la propaganda y los deepfakes generados por IA podrían utilizarse para provocar divisiones políticas dentro del país y amenazar su estabilidad. El Partido Comunista Chino debe controlar la tecnología para minimizar esos riesgos, escribió.

“En el debate sobre políticas públicas están presentes prácticamente todas las categorías de riesgo de la IA. Mi impresión es que los riesgos políticos y para la estabilidad social reciben mayor atención que el riesgo existencial en el sentido que se le da en Silicon Valley”, dijo Zichen Wang, subsecretario general del Center for China and Globalization, un centro de estudios con sede en Beijing, en referencia a los recientes debates en Estados Unidos sobre si la IA podría amenazar a la humanidad.

“Los líderes chinos claramente se toman en serio los riesgos de la IA”, dijo Erik Lindblad, gerente sénior de investigación de Concordia AI, una consultora con sede en Beijing especializada en seguridad de la inteligencia artificial. “La seguridad de la IA ya no es una preocupación de nicho en China. Aparece en discursos de los principales líderes, en regulaciones vinculantes y en estándares nacionales”.

Un número creciente de políticos estadounidenses en el Congreso y en gobiernos estatales, de los dos principales partidos, está hablando sobre los riesgos de la IA. Muchos han respondido a las preocupaciones de los estadounidenses sobre el impacto de la tecnología en la sociedad y al reciente debate sobre seguridad promoviendo nuevas regulaciones.

El martes, los representantes Sam Liccardo, demócrata, y Kevin Kiley, independiente, ambos de California, presentaron un proyecto de ley que ordenaría al Departamento de Estado profundizar las negociaciones con China sobre pruebas de IA y transparencia.

BREAKING: President Trump announces Chinese President Xi Jinping has departed Washington after what he described as a meeting of "Friendship, Strength, and Success, for both China and the U.S.A."

Trump also announced plans to meet Xi again in China in November and at the G20… pic.twitter.com/HvuP9cAuvE

— Fox News (@FoxNews) September 25, 2026

Liccardo dijo en una entrevista el jueves que estaba claro que algunos integrantes del gabinete de Trump también apoyan mayores medidas frente a los riesgos de la IA. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, habló esta semana con su homólogo chino sobre la creación de un “mecanismo de notificación” entre ambos países para dar seguimiento a incidentes de seguridad relacionados con la IA.

“No sé por qué necesitan un teléfono rojo a menos que pensaran que existe un riesgo del cual hablar”, dijo Liccardo. Considera posible que Trump cambie de opinión sobre la IA en los próximos meses, a medida que enfrente presión de algunos de sus asesores y continúe aumentando el escepticismo público sobre la tecnología.

Cuando la Casa Blanca decida actuar, China —una potencia mundial en IA cuya tecnología se utiliza en distintos países, incluido Estados Unidos— tendrá que formar parte de la respuesta, dijo Liccardo.