
Un presidente del Gobierno puede recibir una botella de vodka, un machete con funda de piel o hasta un ladrillo procedente del derribo de una cárcel y entregarlos al patrimonio público. Eso es lo que hizo José Luis Rodríguez Zapatero con los obsequios institucionales que recibió durante sus ocho años en La Moncloa, entre los que figuran algunos de los presentes más insólitos de su etapa al frente del Ejecutivo. Las joyas que atribuye al rey de Arabia Saudí, cuyo valor se ha cifrado inicialmente en 1,3 millones de euros, no aparecen, sin embargo, en el inventario.
La relación oficial de regalos de las legislaturas 2004-2008 y 2008-2011, al que ha tenido acceso Infobae, recoge desde piezas de artesanía y recuerdos institucionales hasta objetos ceremoniales y obras conmemorativas, como un tricornio de gala de la Guardia Civil, una menina realizada por personas en régimen de privación de libertad o una escultura de bronce de Don Quijote y Sancho Panza. El documento incluye, además, presentes de dirigentes extranjeros como Álvaro Uribe, Recep Tayyip Erdogan, Muamar el Gadafi o el rey saudí Abdalá bin Abdulaziz Al Saud.
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El archivo, formalizado el 1 de marzo de 2012, acredita la incorporación al patrimonio de la Administración General del Estado de una serie de bienes recibidos como regalos institucionales por la Presidencia del Gobierno durante los dos mandatos de Zapatero. Los objetos quedaron adscritos al Ministerio de la Presidencia, con destino a la decoración de dependencias oficiales, en cumplimiento de dos órdenes del Ministerio de Hacienda de enero de aquel año.
El inventario ha llegado ahora a la Audiencia Nacional después de que el juez José Luis Calama reclamara a Patrimonio del Estado la relación de esos bienes, en el marco de la pieza separada abierta por las joyas halladas en el despacho del expresidente durante la investigación del ‘caso Plus Ultra’. El documento permite contrastar los regalos institucionales que sí fueron incorporados al patrimonio público con las alhajas que Zapatero sostiene que recibió a título personal del monarca saudí y que no aparecen en el acta.
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Las joyas que Zapatero atribuye al rey saudí no son los únicos obsequios procedentes de la familia real de Arabia Saudí que recibió durante su etapa en La Moncloa. El inventario recoge otros presentes de la monarquía saudí que fueron incorporados al patrimonio público, entre ellos un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas, atribuido al rey Abdalá y fechado el 19 de junio de 2007, coincidiendo con su visita oficial a España.
La relación incluye también un reloj de sobremesa sobre una peana de mármol con la figura de un ciervo, entregado por el entonces príncipe heredero saudí el 5 de junio de 2008, así como una representación de una escena del desierto, con una palmera, una jaima y figuras humanas, elaborada en oro y plata sobre una base de mármol y jade. Esta última pieza, fechada el 16 de julio de 2008, también figura como regalo del monarca saudí.
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Entre los presentes más singulares figura una vasija metálica dorada que el inventario describe como elaborada con una aleación de oro y mercurio. La entregó el entonces ministro turco de Asuntos Exteriores, Abdullah Gül, el 3 de marzo de 2006. De Turquía llegó también una jarra y una bandeja de plata regaladas por el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, durante una visita el 22 de abril de 2009.

El inventario recoge asimismo una carabela de plata con piedras de coral y una espada de plata labrada procedentes de Argelia, además de una cimitarra de plata del presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, un incensario de plata de Omán y una silla de montar vinculada al entonces líder libio, Muamar el Gadafi.
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Entre los obsequios de mandatarios extranjeros figuran también una escultura de bronce con las figuras de Don Quijote y Sancho Panza, regalo del entonces presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, en noviembre de 2008, y un sombrero artesanal del entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe. La relación incluye, además, un águila de madera con tres plumas de plata, regalada por el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, y una caja de cristal con una representación de la mano de Fátima, entregada por la entonces ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni.
Otro de los regalos que más llaman la atención por su procedencia es el ladrillo del derribo de la cárcel de Carabanchel, entregado a Zapatero el 22 de diciembre de 2010 por Ángel Martínez Sanjuán, entonces presidente de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios. El objeto, procedente de la demolición de la prisión madrileña, quedó incorporado al patrimonio público junto al resto de los obsequios institucionales.
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En la misma relación aparecen dos regalos del entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev: una botella de vodka decorada, fechada el 3 de agosto de 2008, y un machete con funda de piel, registrado el 3 de octubre de ese mismo año. Ambos figuran entre los presentes recibidos por Zapatero en Moscú.
El catálogo incluye, además, objetos mucho más modestos, como figuras de barro, placas conmemorativas, bandejas, jarrones y recuerdos de viajes. La variedad de los presentes refleja el carácter heterogéneo de los obsequios recibidos en el contexto de las relaciones institucionales, aunque el documento no constituye necesariamente una relación de todos los regalos que pudieron llegar a manos del expresidente durante su etapa en La Moncloa.
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El inventario permite reconstruir parte de los obsequios institucionales que recibió Zapatero durante sus ocho años en La Moncloa, pero no resuelve la incógnita de si las joyas que atribuye al rey saudí fueron un regalo personal o si, por las circunstancias en las que se entregaron, debieron incorporarse también al patrimonio público. Esa distinción centra ahora la investigación de la Audiencia Nacional.
La Fiscalía Anticorrupción sostiene que, si las alhajas fueron entregadas al expresidente durante su mandato en el marco de las relaciones institucionales, podrían haber adquirido la consideración de bienes públicos. En ese escenario, su falta de incorporación al patrimonio estatal podría constituir un presunto delito de malversación, según el planteamiento del Ministerio Público.
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Anticorrupción invoca el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno, aprobado en 2005 por el Ejecutivo de Zapatero, que establecía limitaciones a la aceptación de regalos y contemplaba que los obsequios de mayor significación institucional se incorporasen al patrimonio público. La Fiscalía considera que el valor atribuido a las joyas excedería el de una atención de cortesía habitual y ha pedido que se investigue esta posible responsabilidad.
La defensa de Zapatero sostiene que las joyas fueron un obsequio personal del monarca saudí y trata de acreditar su procedencia ante la Audiencia Nacional. Para ello, el expresidente se dirigió, a través de la Embajada de Arabia Saudí en Madrid, al jefe de Protocolo de la Corte Real y anunció posteriormente su intención de solicitar cooperación judicial internacional. El magistrado, sin embargo, ha rechazado la petición de comisión rogatoria.
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