Europa en guerra
Kiev vincula el posible refuerzo de Pyongyang a los planes de Putin para ampliar la movilización en otoño, mientras el frente registra 258 combates en un solo día

Un hombre permanece junto al cuerpo cubierto de una persona fallecida tras un ataque aéreo en Járkiv este domingo.AFP
Actualizado Domingo, 26 julio 2026 - 12:18
Rusia estaría preparando la llegada de otros 30.000 soldados norcoreanos para sostener su ofensiva en Ucrania, según los informes de inteligencia presentados al presidente Volodimir Zelenski. El contingente se sumaría a las tropas enviadas anteriormente por Pyongyang y llegaría acompañado de nuevas lanzaderas norcoreanas para misiles balísticos. Kiev sitúa estos movimientos dentro de los planes del Kremlin para ampliar sus recursos humanos durante el otoño, en un momento de intensa presión en el frente y de ataques diarios contra las ciudades ucranianas.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirma que sus fuerzas capturaron Shevchenko, en la región de Donetsk. La capital ucraniana fue atacada por las fuerzas rusas a primera hora del domingo, y la caída de escombros provocó incendios —incluso en edificios de apartamentos— en al menos tres distritos.
La guerra sigue salpicando a otros países. Un avión de combate rumano ha vuelto a derribar un dron en el espacio aéreo del país por tercer día consecutivo. "El dron fue derribado sin incidentes, a una distancia de 12 km al noreste de Sulina, en el espacio aéreo nacional, sobre aguas territoriales", dijo el Ministerio de Defensa de Rumanía en un comunicado. Y mientras Irán afirma que un ataque ucraniano contra un buque en el mar Caspio causó la muerte de un marinero. Teherán calificó el ataque contra su buque como un acto de agresión y afirmó que defendería sus intereses y seguridad nacionales, al tiempo que acusó a Kiev de intentar extender la guerra en Ucrania.
Moscú está pagando un precio altísimo por un avance casi inmóvil en Ucrania, y el Kremlin tiene pocas alternativas sobre la mesa. De nuevo la ayuda coreana puede ser una opción: "Rusia quiere recibir otros 30.000 militares de Corea del Norte", afirmó Zelenski en su mensaje nocturno del sábado. Según el presidente ucraniano, desde junio se están realizando preparativos en la región rusa de Vorónezh para acoger a esos soldados. Corea del Norte también estaría preparando la entrega de nuevas plataformas de lanzamiento de misiles balísticos.
La información no ha podido ser verificada de manera independiente y procede de los servicios de inteligencia ucranianos. Pero en el pasado ambos totalitarismo han colaborado de manera eficaz. Corea del Norte ya envió unos 14.000 efectivos a Rusia en 2024, de acuerdo con estimaciones occidentales y ucranianas. Una parte de ellos participó en los combates de la región rusa de Kursk para ayudar a Moscú a expulsar a las fuerzas ucranianas que habían penetrado en el territorio. La intervención se produjo al amparo del tratado de asociación estratégica firmado por Vladimir Putin y Kim Jong-un, que incluye una cláusula de asistencia militar mutua.
Esta vez la apuesta es mucho más fuerte. Un nuevo contingente de 30.000 hombres triplicaría aproximadamente la presencia inicial norcoreana. No todos tendrían que ser enviados directamente a las trincheras: su utilización en tareas de vigilancia fronteriza, logística o retaguardia permitiría liberar unidades rusas para emplearlas en los principales sectores ofensivos. Esa es una de las posibilidades contempladas por los analistas militares ante el creciente intercambio de soldados, munición y tecnología entre Moscú y Pyongyang.
La posible llegada de decenas de miles de norcoreanos refuerza la transformación de la invasión en una guerra sostenida por una red de alianzas militares. Rusia obtiene soldados, proyectiles y misiles de Corea del Norte, mientras Pyongyang a cambio recibe dinero, suministros, tecnología y una oportunidad excepcional para probar sus tropas y sus armas en un conflicto de alta intensidad. "Rusia está ayudando a Corea del Norte a aprender a hacer la guerra", advirtió Zelenski. Por eso el riesgo, añadió, no termina en Ucrania: la experiencia acumulada por el régimen norcoreano afecta también a todos los países asiáticos que se encuentran dentro del alcance de sus misiles.
Zelenski presentó el posible despliegue como parte de unos planes rusos para el otoño en los que, según dijo, "no figura la paz". Diversos analistas han avisado de que Putin está preparando las condiciones para ampliar la movilización, aunque trate de evitar esa palabra debido al coste político que tendría una nueva llamada obligatoria a filas dentro de Rusia.
En el vecindario postsoviético crece la impaciencia. El presidente de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, le recomendó el sábado a Putin —en público y a la cara— alcanzar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania si las partes congelaran el conflicto y reanudaran las negociaciones. En un foro Rusia -Kazajistán celebrado en la ciudad siberiana de Omsk, en el que compareció junto al presidente ruso, Tokayev dijo: "Si me permiten dar mi humilde opinión, ya que me lo han preguntado, quizás sea hora de congelar este conflicto".
Las cifras ofrecidas por Kiev presentan la situación actual como una guerra de desgaste en la que las incorporaciones rusas apenas compensarían las bajas. Zelenski afirmó que 221.000 personas se han incorporado a las Fuerzas Armadas rusas durante los primeros siete meses del año, frente a unas 225.500 bajas en ese mismo periodo. Según sus cálculos, 131.000 soldados rusos habrían muerto y cerca de 93.000 habrían resultado heridos, según estimaciones ucranianas.
Presión rusa en el frente
La intensidad de los combates respalda, en todo caso, la impresión de que Moscú necesita mantener un flujo constante de personal. El Estado Mayor ucraniano contabilizó 258 enfrentamientos durante las últimas 24 horas. El principal foco volvió a ser el eje de Pokrovsk, donde las tropas ucranianas aseguraron haber detenido 46 asaltos rusos. También se registraron ataques en el sector de Kostiantynivka en la zona de Slaviansk.
Durante la jornada, las fuerzas rusas efectuaron además 74 ataques aéreos y lanzaron 225 bombas guiadas. El parte ucraniano contabilizó casi 9.600 drones kamikaze empleados a lo largo de toda la línea del frente, una cifra que incluye los pequeños aparatos tácticos utilizados de manera masiva para atacar posiciones, vehículos y rutas de suministro.
La presión terrestre estuvo acompañada por otra oleada contra la retaguardia ucraniana. Rusia lanzó durante la noche siete misiles balísticos Iskander-M o S-400, un misil guiado Kh-59/69 y 136 drones de distintos modelos. La Fuerza Aérea ucraniana afirmó haber neutralizado el misil guiado, cinco de los proyectiles balísticos y 104 drones. Otros dos misiles y 27 aparatos alcanzaron sus objetivos en 18 puntos diferentes.
Los ataques causaron daños en Kiev, Járkiv, Sumy, Krivói Rog, Chernígov y otras regiones. En la capital, tres personas resultaron heridas y fueron alcanzados un edificio de oficinas, almacenes y varios vehículos. En Járkiv, un dron ruso impactó contra una vivienda y dejó al menos un muerto y nueve heridos, según las autoridades locales.
Ucrania trata de compensar la superioridad rusa mediante ataques cada vez más profundos contra la industria, la energía y la logística enemigas. Zelenski destacó nuevos impactos contra instalaciones petroleras rusas, incluida una operación en Tiumén, a unos 2.000 kilómetros de Ucrania. "Todo lo que en Rusia trabaja para la guerra debe sentir las consecuencias de la negativa de Putin a terminarla", afirmó.
Pero los ataques ucranianos también se cobran bajas civiles. Doce personas murieron, entre ellas cinco niños, en un ataque con drones durante la noche contra un campamento vacacional en una zona de la región ucraniana de Zaporiyia controlada por Rusia, según informaron el sábado las autoridades locales impuestas por Rusia, que acusaron a Ucrania de atacar deliberadamente a civiles.